sábado, 27 de diciembre de 2014

La sombra

Luz, cuerpo y entonces, una sombra.

La peor, la propia. Que no ceja en su obstinación y sigue siempre sombra, como si ignorase deliberadamente su dependencia de la próxima luz y aún así insistiera. 

O quizás esta percepción sea equivocada, y en realidad ella persiste con más fuerza a causa de tal certeza.

Imposible saber cómo piensa la sombra que no acepta ser de otro.

Leído en las aperturas de los programas 207 y 298

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