jueves, 18 de diciembre de 2014

Relatos

El egoísta comienza su relato con un 'yo',
el político con un 'tú' y la víctima, con un 'él'.
El relato del pueblo se inicia con 'nosotros'
y el del dogmático, con un 'vosotros'.
El relato del cobarde siempre comienza con 'ellos'.

Y luego, otros relatos que se suceden
tiñendo las miradas, olvidando los espejos
y transformando aquello que se ve
en un retrato fiel del oficio del pintor.
Sólo el pincel sufre el duro castigo de mentir.

Este desfile de la vanidad cotidiana
es un espectáculo digno de observar.
Algunos van y otros vienen. Y hay quien espera.
Coinciden, sin saber que ignoran,
en la transparencia del velo con que se piensan a cubierto.

Pero no pierde valor la esmeralda en el seno de la roca,
aun cuando el ojo humano no logre verla.
Igual de cierto es el valor de la palabra
aunque la descarnada boca mienta.
Falaz peregrino el que predica lo que no profesa.

Leído en la apertura del programa 205

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