jueves, 21 de abril de 2022

Seis tres

Sesenta y tres es como mucho, sobre todo cuando uno no sabe cómo pasó, adonde están, qué fue de ellos. Hasta ayer yo era como un Peter Pan de cabotaje sentado en el borde de la vereda, chapoteando en el agüita del cordón. 

"El primer día del resto de tu vida", lo llama el Siempreanimado Enmascarado. "Hay más atrás que adelante", dice el Bajoneador Empedernido. Pero, ¿sabés qué? No les creo. A ninguno. No les creo ni medio. 

Si me queda tiempo, será para tratar de emparchar lo que haga falta, por un lado. Y por el otro, intentar disfrutar lo que se pueda. 

Bajé la ventanilla de reclamos. Seis tres, que atienda otro.

lunes, 18 de abril de 2022

Si escuchamos, juntos

Parece no tener suficiente la boca que solo se abre para proclamas de odio.

Hay otras bocas, las que ruegan, las que alaban, las que celebran, las que enuncian sueños, ansias o deseos en varios colores y anhelos, las que bendicen mis oídos, los tuyos, los nuestros. 

Pero aquellos, los que lastiman y cercenan nunca callan, no tienen freno. 

Será necesario no prestar el oído, y mantenerlo ocupado como está con las cosas buenas. Hay mucho para agradecer si escuchamos, juntos. 

Leído en la apertura del programa 527

domingo, 20 de marzo de 2022

Para mal de todos

Sacrificios en el altar del poder y el dinero. 
Ese es el juego de quienes nunca irán a la guerra.
'Para eso están los jóvenes' dicen, sotto voce.
También están las mujeres. Y los niños. Y los ancianos. 
Eso sí, como 'daño colateral'.

Extraña cosa, la patria. 
Una tela envuelve en brillantes colores 
el amor a sí mismo
y el desprecio al otro,
quién se envuelve a su vez en los trapos propios,
para finalmente llevarse una gloria 
que no es la suya
porque le pertenece a la muerte.

Y el hambre y el dolor y la rabia,
que podrían resolverse con el costo de un misil,
quedarán allí, como tristes testigos, 
de que la guerra es un capricho de pocos
para mal de todos.

Leído en la apertura del programa 524

miércoles, 9 de marzo de 2022

Si puedes tú con Dios hablar...

Una mujer no necesita con Dios hablar para saberse adorada, porque no le hace falta, no necesita serlo.

Podrá orar, pero será por los suyos; sabrá pelear, pero será por lo justo; sabrá responder al amor, pero no gratuitamente. Ganará o perderá, pero siempre luchando.

No necesita adoración, solo saberse acompañada, apoyada, cuidada, respetada, valorada, ponderada. 

No necesita adoración, solo su franca y clara mirada, la que le devuelve el espejo.

lunes, 7 de marzo de 2022

Inicios

Me gustan los inicios y también los reinicios. Suele ser necesario en ocasiones dar fin a ciertas cosas, y los cierres a veces se demoran, no por certezas sino por temor, incertidumbre, ansiedad. 

Ah, pero los inicios y aun los reinicios, eso me gusta. Aire fresco, renuevo de la mañana, sentidos vitales que se abren a otros aires, a otros sonidos, a otros sabores. Tal vez no cambien las cosas demasiado, pero algo sucede porque algo inicia. Las palabras no son las mismas, aunque suenen igual, porque ahora estarán comenzando, abriendo caminos, augurando asombros y perplejidades, aunando voluntades y deseos, abandonando la añoranza. 

Mañana es mejor, dice nuestro poeta favorito. Un mañana. Como el nuevo día, tal vez sea el mismo, pero es nuevo y lo inicio. Y eso me gusta.

Leído en la apertura del programa 522

jueves, 24 de febrero de 2022

La herencia de Almodovar

Sin pretensiones de responder a Kant o desafiar el pensamiento socrático, el gran Pedro se pregunta en "Madres paralelas" sobre la herencia. En modo más sencillo pero sin perder profundidad. 

La herencia de sangre, esa cuestión vital que puede buscarse, negarse, cuestionarse; que puede ser causa de orgullo y también de desesperación, como cuando se trata de recuperar la identidad.

De todo eso habla: herencias cruzadas, legados perdidos y recuperados parcialmente en la memoria y la urgencia de quienes están por partir y quieren dejar algo, un pedazo de historia representada, por ejemplo, en la recuperación de un sonajero que no se halla pero se sospecha en qué bolsillo se aloja. Historias así de chiquitas pero enormes desde lo simbólico.

Y claro, en algún momento la herencia negada estalla en la cara, salta a la vista, recobra vida para demostrar que la historia no se calla, como acertadamente Pedro nos dice a través del enorme y siempre certero Galeano.

Por supuesto, todo esto revestido, o más bien engalanado por la estética Almodovar: colores, planos, lugares, miradas hablan también, como un marco necesario para que la historia duela un poco menos, pero quede igualmente clara.

Chapeau, Pedro. Otra historia, que como "Dolor y gloria", cala el alma.

martes, 11 de enero de 2022

Compulsión onírica

Los sueños son el ámbito natural para dirimir cuestiones irrelevantes, por tratarse de ese lugar ya de por sí construido a pura invención. O a puro engaño, que para el caso sería lo mismo.

En un sueño todo responde solo a su propia lógica, entendida como natural. Tales cosas suceden entre situaciones cambiadas, diferentes de la realidad, 

Cuando uno hace lo que hace en un sueño, ¿lo hace por una compulsión no resuelta? ¿O será que, en ese entorno permisivo, todo sucede como una especie de recurso natural? 

Tal vez la memoria se distrae de ese modo, descargando iras. Vaya uno a saber.

miércoles, 4 de agosto de 2021

El recolector de sueños

(Escrito y leído por Alejandro Guarino
para la celebración de los 500 programas.
¡Gracias, Ale!)

Suelo despertar en las madrugadas y verlo con sus pupilas amarillas y su pequeña bolsa de colores, escrutándome de palmo a palmo. Cuando mis párpados intentan levantarse, él los baja con sus dedos suaves, alargados y yo vuelvo a sumergirme en el continente de Morfeo. 

Como el ratón de los dientes, él recoge mis sueños pero no deja nada a cambio debajo de la almohada.

Generalmente desecha los faltos de creatividad, arrojándolos al pozo profundo de la noche. Pero cuando algo lo conmueve, lo introduce en su saco para extraerlo cuando necesita para mitigar una pesadilla. O en el mejor de los casos, puede llegar a convertirlo en realidad.

lunes, 19 de julio de 2021

Soy todo un perro

No soy como los cachorros, que viven corriendo detrás de los ciclistas o ladrando por igual a las ruedas de los autos y al gato del vecino, renegando del collar o del pretal como si les fuera en eso la vida o haciendo sus cosas con desparpajo no importa quién esté.

No señor. Yo soy un adulto que sabe comportarse, que se detiene ante los semáforos y las personas, que tiene un momento y lugar para todo, que ladra amenazante para proteger a los que quiere.

Si, señor. Soy todo un perro, que se jacta de su libertad. Así me domesticaron.

Leído en la apertura del programa 502

domingo, 30 de mayo de 2021

Disquisiciones

 -Al final, ¿sabés qué pienso? -me dijo.

Mis conversaciones con el Loco Mario siempre comenzaban así. Como si sus diálogos no tuvieran lugar solo en su cabeza, me lanzaba la pregunta o la conclusión sin ponerme antes al tanto de aquello que estaba dialogando consigo mismo. 

-Cuando era joven -continuó-, mi cabeza era un infierno mientras mi cuerpo funcionaba a la perfección. Ahora que soy viejo...

-Vos no sos viejo -insinué-, tenés que...

-No me interrumpas -me dijo, abrupto-. Ahora que soy viejo, mi cabeza anda bien, se acomodó, pero mi cuerpo me pasa factura todo el tiempo. 

-Bueno -quise intervenir en su disquisición-, sucede que...

-Pará, ¿no entendés? -disparó casi con furia-. Lo que te quiero decir es que no sé si sé con cual quedarme, pero me inclino a pensar que, de no poder congeniar ambas cosas, cabeza bien lubricada y cuerpo cero km...

-Siempre sacando a relucir tu pasión por los fierros, vos...

-...no sabría qué elegir -me ignoró-, aunque al final la cabeza se arregla, viste.

Carraspeó, como para aclarar la voz y continuar, pero se llamó a silencio. No dijo ni una sola palabra más al respecto. Pero claro, es el Loco Mario. Seguramente sigue buscando una respuesta conversando consigo mismo. 

Después de todo, lo entiendo. Siempre creyó que aquellas eran sus conversaciones más inteligentes.