martes, 31 de octubre de 2017

Que agradecer

Hubo una vez un tiempo en el que no existía la flor.
Ninguna flor.
Sin colores aún el verde lucía triste, desganado.
Hasta que las plantas, todas las plantas,
en un solemne concilio decidieron unir sus fuerzas
y parir la primera flor.
Todo lo que deseaban era el color.
Pero tuvieron también el perfume.
Y el polen.
Y a los insectos alados para amarlas.
Aún hoy, cuando nace una flor,
renace ese sentimiento puro del follaje,
de saber que hay vida
que agradecer.

Leído en la apertura del programa 346.

domingo, 22 de octubre de 2017

La razón de los abrazos

(Escrito y leído por Sergio Francisci. ¡Gracias, Sergio!)

El comandante de los conquistadores manda a cortar los brazos de todos los sometidos.
Pero no lo hizo para evitar que empuñen armas en su contra, ni para impedir que invoquen a sus dioses del cielo, ni para truncar actos de escritura.
Lo hizo para prevenir un acto mayor, un acto poderoso. Lo hizo para extirpar la razón de los brazos.
Pues bien sabe este sicario imperial: no es bueno que los sometidos descubran que aquellos que se abrazan se vuelven invencibles.

Leído en la apertura del programa 344

sábado, 14 de octubre de 2017

Notas en el aire

Tomo notas en el aire, una pluma invisible que no deja de ser certera, acompasada traza algunas líneas, lentamente, para nada voraz. Las tomo, tal vez para decir o quizás para callar, de allí su levedad. Pero de aire son y en el aire se leen, aunque casi puedan tocarse de tan sentidas. Portan un milagro, mis notas: dicen sin ser, porque son del aire. No me pertenecen, ya no son mías, pertenecen al amor.

Leído en la apertura del programa 343

jueves, 5 de octubre de 2017

Discusiones

Me dijo el Capitán Obvio, con su rostro circunspecto de decir profundo, "nunca discutas en público cuestiones que son privadas".
-¿En Facebook tampoco?, le pregunté.
Nunca más me dirigió la palabra.
Lo tenía merecido.

Leído en la apertura del programa 342

sábado, 30 de septiembre de 2017

Amo las sutilezas y su inteligencia

Amo las sutilezas y su inteligencia.
Inferir, deducir, suponer y entender,
hábitos inusuales entre los literalistas
y su necesidad de textualidad brutal.
Miro, digo, siento, percibo
desde lo inusual, lo periférico,
lo dicho no dicho,
lo sugerido no relatado,
lo entregado al entendido,
lo dedicado a lo puro.
Misma frecuencia, sin hilos,
sin ataduras, solo piel.
Y el saber de saber que se sabe
cuando lo bello resulta de decir
desde otras bocas.

Leído en la apertura del programa 341

martes, 1 de agosto de 2017

¿Cuál es mi río?

¿Cuál es mi río, aquel que besa mis hojas,
como a las hojas del sauce que se las brinda?
¿Cuál lava mis piedras, como lava aquellas
que se asientan y reposan a su vera, plácidamente,
o las mantiene limpias, como a las que se duermen
bajo su superficie y mansamente se dejan?
Río, río mío que sé fluir, unas veces sereno y otras no,
¿En dónde  estás? ¿Serás aquel que diviso de lejos,
y que presiento, intuyo mío, de mis desvelos?
Por lo pronto, hacía tu cantar camino.
Tu voz de agua me guía y te siento destino.
En mis desvelos te percibo, y en mis desvaríos,
y mojar mis pies y hasta bañarme allí deseo.
¿Cuál será mi río? ¿Cuál, su discurrir?
¿Cuál será su caudal, su abundancia, su profusión?
En su fluir ahogaré mis ansias y mis penas,
y cuando haya yo arribado, me daré cuenta sin dudar:
ese, mi río, río mío, eras vos.

Leído en la apertura del programa 333

sábado, 29 de julio de 2017

Corre como un río

Río del tiempo, corre como un río.
Nunca se detiene, como un río.
Cansado de poner mis manos
intentando detenerlo,
y solo saber que me ignora
y sigue de largo
comencé a apreciarlo,
a ver su caudal e imitarlo,
a contener y brindar vida
como él lo hace.
A dejar que me crucen
para llegar al otro lado,
cualquiera sea ese.
Que no me llamen río
no me preocupa.
Solo me ocupa sostener el gusto
por seguir corriendo.

Leído en la apertura del programa 332.

sábado, 22 de julio de 2017

Sueños y caminos

Bienaventurados aquellos que soñaron sueños y hoy los caminan, porque puede suceder que los sueños aquellos se esfumen, y la vida se convierta en un continuo caminar soñando nuevos.

Bienaventurados entonces, aquellos que cuando son abandonados por sus sueños o los pierden por el camino sueñan otros nuevos, mejores o peores pero necesarios para caminar.

Porque no es posible caminar sin sueños, sin correr el riesgo de dormirse parado en el mismo lugar.

Leído en la apertura del programa 331

sábado, 8 de julio de 2017

Una vez... truz

-Había una vez... truz, dijo, siguiendo con el chiste con el que venía insistiendo desde hacía un rato largo. Demasiado largo. Ya no estamos para esas bromas infantiles.
-¿Podés terminarla con eso?
-¡Dale! ¡Si es tan divertido!
Cuando me pone esa cara de cachorrito pidiendo que le arroje la pelota, como me hace ahora, juro que la odio. Bueno, que me gustaría odiarla, porque no puedo.
-¿Cuántos elefantes entran en un FIAT 600?
Apa. Parece que viene para largo la cosa.
-No sé y no me interesa, le ladré a la cara.
-La verdad, sos un animal, me dijo con un mal disimulado enojo.
-Bueno, ahí tenés un insulto muy en contexto, respondí como hablando al aire.
Entonces soltó una carcajada.
Al final parece que el gracioso soy yo.
Me empieza a gustar este juego.

Leído en la apertura del programa 329.

sábado, 24 de junio de 2017

Felices perdedores

Me gustan los perdedores. Mejor dicho, aquellos que los llamados ganadores llaman perdedores.

Me gustan los perdedores, porque escriben canciones e historias. No como los ganadores, que escriben discursos y, Dios nos libre, publicidades.

Me gustan los perdedores porque labran, plantan, cosen, tejen, tallan, pintan, marchan, claman, aman, juegan. Son felices, no como los ganadores, que la compran en cuotas. A la felicidad, digo. Esos que necesitan robots para fabricar, bonos para comprar o lodo para embarrarse, no me gustan. Aunque se llamen a sí mismos, ganadores.

Deberíamos revisar el patrón de nuestra medida, porque si confundimos ganadores con perdedores estaremos llamando felicidad a otra cosa. Y eso sí es perder.

Leído en la apertura del programa 327

sábado, 10 de junio de 2017

Nueve posibilidades de no entenderse

Encontré, recorriendo las redes sociales, un texto que dice lo siguiente,

"Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que entiendes, existen nueve posibilidades de no entenderse."

Decimos nosotros, pergeñar frases tales como "las redes sociales falsean la verdad" o "los medios mienten" tal vez solo sea el relato del olvido de una obviedad: el mundo es mundo y lo hacemos nosotros. Y sí, entre nosotros existen nueve posibilidades de que no nos entendamos.

Despersonalizar es peligroso por lo engañoso, y claro, se podría pensar que en muchos casos se prefiere o se elige no recordarlo.

En ese estricto sentido, cualquier medio es un medio de incomunicación.

La intención de comunicar, la composición y codificación del mensaje, su decodificación y finalmente, su interpretación por parte de un receptor, es todo un trabajo de por sí. Y eso lo hacemos las personas.

La comunicación es un asunto muy humano y como tal, frágil, delicado, de éxito esquivo, sólo apto para dedicados.

Leído en la apertura del programa 325

sábado, 27 de mayo de 2017

Agrotóxico

La palabra agrotóxico no está en el Diccionario de la Real Academia.

Claro, ellos se ocupan de lo correcto de la lengua y no de cosas del corazón, ni siquiera del cerebro, mucho menos del hígado o los pulmones que se pudren, envenenados. Al César lo que es del César.

Es muy vivaz la palabra agrotóxico, con perdón de la palabra: se esconde, se disimula, se acomoda y duerme entre los labios de ciegos guías de ciegos que creen que la peste no los alcanzará.

Pido perdón por decirla. A la palabra vivaz, digo. Pido perdón porque trae tanta enfermedad y muerte, que suena a insulto a las víctimas esconderla detrás de palabras tan peste como fitosanitarios, o cosas así.

Un organismo oficial acaba de prohibir el uso de la palabra agrotóxico, con la misma perversa ingenuidad con que otros perversos prohibieron libros o razas o religiones, suprimiéndolos en la falsa creencia de suponer que silenciar es ocultar.

Un organismo oficial, justamente el responsable de cuidarnos de ellos, prohibió la palabra agrotóxico.

Agrotóxico agrotóxico agrotóxico  agrotóxico  agrotóxico  agrotóxico  agrotóxico agrotóxico...

¿Entendés?

Leído en la apertura del programa 323

sábado, 13 de mayo de 2017

Yo decido cuánto

La vida en círculos.

Va de suyo la pena.
Y va de suyo el dolor.

Y en círculos concéntricos,
también la alegría y la lucha,
y crecer y cambiar.

Ver.
Mirando.
Adentro y afuera.
Quedándose con uno
y con otro sabor,
color, gusto, sentidos.

Cayendo, salvando,
saltando, riendo,
mostrando, guardando,
tomando y soltando.

Un principio y un final
y otro principio.
Otro comienzo que augura
más de lo mismo,
pero diferente.

El mismo dolor, la misma pena,
la misma alegría, el mismo cambio,
pero diferente.

Dicen que duele crecer.
Y que va a suceder de todos modos.
Es la vida, que hace,
yo decido cuánto.

Leído en la apertura del programa 321

sábado, 29 de abril de 2017

Terrapiramidistas

Con el fin de terminar con una muy antigua y persistente contienda conspiranoica, la Agencia Espacial Mundial convocó al más conspicuo miembro de Pyramidal Earth Society, la organización que promueve la idea de que la Tierra es una pirámide en vez de un esferoide oblato, como suele afirmarse, para un debate que finalmente zanje las diferencias.

Helmunt W., de él se trata, arribó a la Base de Cabo Deng Xiaoping, ubicada en Stubborn City, para comenzar las deliberaciones, que anticipaba arduas. Pero estaba confiado: la Society y millones de internautas conspiranoicos lo respaldaban.

Luego de un mes de discusiones, por momentos virulentas, la Agencia dio por finalizado el encuentro. La prensa esperaba con su habitual voracidad las declaraciones de Helmunt W. a la salida del encuentro. ¿Qué diría? ¿Cuáles serían sus conclusiones del encuentro? Y lo más importante, ¿Quién sería el ganador de la contienda, estableciendo la verdad final? ¿Cambiaría la historia de la ciencia y la investigación con una declaración de la piramidalidad de nuestro planeta?

Finalmente, Helmunt W. se enfrentó a los ávidos micrófonos, y su declaración sacudió al planeta:

-Luego de las deliberaciones y la evidencia presentada por la Agencia, dijo, debo reconocer públicamente que estábamos equivocados: la Tierra es un esferoide oblato y no una pirámide.

John P. y Michael J., que interrumpieron el troleo al sitio de la Agencia con evidencias sobre la forma piramidal de la Tierra para ver por TV las declaraciones del más conspicuo miembro de Pyramidal Earth Society, se miraron.

-A este tipo le lavaron el cerebro, dijo John. Y siguió escribiendo como si nada. Quedaba mucho trabajo por hacer.

Leído en la apertura del programa 319

miércoles, 22 de febrero de 2017

Sobre libros, caricias y el asombro

-Pst... ey, sí, vos... soy yo, leeme...

El atrevido me llama desde aquí al lado, sobre mi escritorio. Sí, es solo un libro, solo papel, pero como todos los libros de papel cobra vida cuando se siente feliz, temeroso, aventurero, atrevido, enigmático, raro, intenso, demandante o, como en este caso, abandonado.

Si algún objeto tiene voluntad propia, ninguno como el libro. Algún desprevenido podría pensar que es solo un objeto inerte, pero no: contiene historias. Y las historias le dan vida, así como el libro le da vida a las historias, porque las contiene. Contenido y continente, indivisibles, entrelazados en una simbiosis artificial que opera tan naturalmente que asombra a algunos y asusta a otros, los insensibles.

-Dame un rato. Termino esto que estoy haciendo y te abro -le respondo.

Pero casi sin darme cuenta mis pensamientos me llevan a otras ideas, otras historias que me invento.

-¿Y qué pasa -me digo-, qué les pasa a mis libros, unos acostados, otros de pie, todos mezclados, que conviven en mi biblioteca? ¿Será que el Capitán Ahab espera a la deriva en un mar calmo a que yo continúe con la lectura, mientras Moby Dick da rondas, mansa, en torno al bote? ¿Será que hago vivir, en mi demora, tanto a Dorian como al retrato en un eterno presente? ¿Será que Alicia permanece en caída eterna, que Casaubon se aburre en la permanente espera de la noche inminente, que Arregui y Molina perpetúan su noche, Fabio Cáceres su partida, Erdosain su revolución?

Especulando con algunas respuestas a tanto interrogante vuelvo a sumergirme en mis labores.

Me fastidia tener que distraer mis pensamientos y ponerme a trabajar, pero al mismo tiempo me hace feliz la idea de que aquellas historias y sus continentes continúen allí, a la espera de la caricia de mis manos y el asombro de mis ojos, incansables.

Leído en la apertura del programa 335

sábado, 18 de febrero de 2017

Anoche soñé

Anoche soñé que era un hombre.

El sueño en cuestión comenzó de una forma un poco aterradora: miraba mi cuerpo y lo veía mutilado, sólo tenía brazos y piernas. De a poco, al acostumbrarme a la idea, mis movimientos se hicieron menos torpes. Hasta más elegantes, me atrevo a afirmar.

Finalmente comencé a moverme entre los otros humanos como uno más, a juzgar por la forma en que los transeúntes me miraban y me saludaban. Algunos de ellos, al menos.

Seguramente esas bayas tan fragantes de un violáceo sospechoso, que engullí con verdadera avidez, han sido las causantes de aquel extraño sueño.

La experiencia de ser un hombre fue muy vívida: comía, bebía, corría, trabajaba, hacía el amor y me reía por tonterías. Pero también despreciaba, maltrataba, depredaba y hasta mentía del mismo modo en que cualquier hombre lo hace.

Mi primer pensamiento al despertarme fue de incredulidad: ¿cómo es posible que el hombre viva de ese modo? Luego, me tranquilicé al comprender que mis propios hijos y aun el planeta entero sobrevivirán sin su presencia, no importa el daño que causen.

Casi sin darme cuenta, ese feliz pensamiento me impulsó al cielo, moviéndome ágil en mi hogar entre los vientos, sintiéndome dueño de la Creación por el simple hecho de volar con mis propias alas.

Leído en la apertura del programa 314

jueves, 26 de enero de 2017

Cuerda cordón

Casi todas las tardes, el cordón de la vereda se revela a modo de cuerda tendida entre los dos postes de la carpa, como en el circo.

Los dos brazos extendidos, como si sostener el equilibrio fuera importante, yéndose la vida en ello.

La amenaza del hilo de agua que sale por los caños y corre paralelo al cordón se convierte en la épica de la tarde, al menos hasta que se apaguen las luces de la pista y el juego deje de ser solitario al solo anuncio de la compañía en el eco de la pelota rebotando en el zaguán.

A veces la cuerda-cordón muta en pista, y el autito de plástico recargado de plastilina cobra velocidades insospechadas, con el piloto favorito de todos al volante.

Pero esa otra emoción dura poco. Muy pronto, la alquimia de casi todas las tardes troca nuevamente el granito en cuerda, una que va de acá hasta la esquina y que por un milagro de niños se pega bien fuerte a las suelas de las zapatillas.

Leído en la apertura del programa 315

Verme en vos

La fragilidad del cristal que me refleja
no sabe de velos ni de vientos.
Me miro en él y solo yo lo veo.
Y aunque mis cenizas me prefieran,
alcanza con abrir la puerta de mis deseos.

Y caigo por un acantilado.

En el fondo, solo rocas y huesos
y nubes y pensamientos.
Me niego, no quiero asomarme,
pero mis pies no resisten
la tentación de mi piel.

Y voy por más.

Rompo los espejos,
seco los lagos,
represo los ríos,
pinto mi ventana.

Solo quiero verme en vos.

Leído en la apertura del programa 308

sábado, 17 de diciembre de 2016

Círculos del Sol

Guardianes como círculos del Sol, cientos de lágrimas desplazadas desde los grandes mares del cielo, abriendo caminos circulares, concéntricos, llegando sin apagar al astro seguramente rojo de envidia pero iluminando al fin.

Tanta luz, me temo, se apaga a los ojos del titiritaje que sufre de sombras, fuera de los círculos del Sol.

Leído en la apertura del programa 304

sábado, 10 de diciembre de 2016

Adiós, amigo Greg

Cosa curiosa que me sucede con la música, en ocasiones siento que un músico es un amigo al que conozco bien. Así de intensa es la identificación que puedo lograr con ciertos artistas, aquellos que logran emocionarme o asombrarme con sus composiciones.

El miércoles partió uno de ellos, uno que me hubiera encantado conocer también en persona, pero bueno, cosas de la vida y de la geografía, no se dio. Pero sí puedo dedicarle este programa para recorrer algo de su historia, y volver a disfrutar y compartir aquellas emociones que lo convirtieron en mi amigo y héroe.

Greg Lake, un amigo, hoy en Gigantes Gentiles.

Leído en la apertura del programa 303

sábado, 3 de diciembre de 2016

Redondo

En este mundo redondo redondo
todo da la vuelta y vuelve por detrás.
Inevitable e inexorablemente
aquello que lances te dará en la espalda.
Aunque no te importe.
Aunque no seas siquiera quién lo lanza.
Aunque supongas que estás lejos y será de otro la espalda.

Roban lejos, los tendrás en tu cuadra.
Gestionan miseria, la tendrás en tu puerta.
Fumigan el campo y lo tendrás en tu mesa.

En este mundo redondo redondo,
todos somos los otros.

Leído en la apertura del programa 302

sábado, 26 de noviembre de 2016

Contrapeso

Dicen que el amor es ciego.
Hay días en los que creo que el odio lo es más.
Y sordo, también.
No ve motivos, no escucha razones.
Y desmemoriado, por cierto, también lo es.
Olvida que la historia no olvida y tiende a repetirse.
Es más, si el odio es muy profundo, olvida la historia.
Dicen también que hay una crisis de valores.
Y es cierto, pero en otro sentido: según qué se valore, sobrevendrá la crisis.
O no.
Sobrevendrá la paz, la inteligencia, la comprensión, la decencia, la humanidad.
Según qué se valore.
El odio destruye en segundos lo que el amor demoró años en construir.
Y dada su condición de ciego, no permitirá al odiante ver que sus pesadas ideas le caen encima.
El fiel de la balanza marcará, implacable, la cantidad de escombro.
Yo prefiero un contrapeso de gestos amables al plato lleno de palabras ciertas.
Pero claro, es esa mi decisión.

Leído en la apertura del programa 301

viernes, 18 de noviembre de 2016

Juegos y ceremonias

Nada hay más serio para un niño que el juego.
Ese trocito de mundo que recorta y del que se adueña, se convierte en una ceremonia única, una cierta celebración de aprender a ser.
Nada menos.
Algo de niños tendremos nosotros todavía, porque nos tomamos muy en serio este juego de la radio.
Un juego de ceremonias en las que celebramos el arte y la palabra.
Son trescientas las celebraciones de nuestro programa, una por cada salida al aire a jugar muy serios a la radio.
Gigantes Gentiles, nuestro espacio amado en donde los juegos son ceremonias.

Leído en la apertura del programa 300

sábado, 5 de noviembre de 2016

Vito Dumas

Dicen que dicen que la soledad 
es la carencia de compañía
y también la melancolía 
por algunas ausencias.
Sin embargo un navegante 
400 días navegó en soledad 
y ahí está el susodicho, 
con su sonrisa sin más.
Se me hace que aquello
no es la soledad, 
y lo digo ahora 
por si alguien me escucha
en este vasto océano:
no hay mejor compañía posible 
cuando la soledad no se sufre.
El resto es endosar necesidades.

Leído en la apertura del programa 316

sábado, 27 de agosto de 2016

Una compañía discreta

"Empezar el día con una voz amable,
una compañía discreta.
Toca esa canción tan escapista
y la música mágica pone tu mañana
de buen humor..."

Así comienza la canción, que no tiene un final feliz. Pero de una manera u otra nos describe: la radio suele ser nuestra compañera discreta en los auriculares, debajo de la almohada o sobre la mesa de trabajo. Por la mañana, las tardes o las noches...

Qué maravilloso es su sencillo modo de crear imágenes a través de las palabras. En eso se parece a los libros, y tal vez por eso la quiera tanto. 

¡Feliz día, eterna radio!

Leído en la apertura del programa 288

sábado, 20 de agosto de 2016

Sueño taimado, la pesadilla

Sueño taimado, el que se convierte en pesadilla.

Traidor, por dos razones: por inesperado, que ataca por sorpresa, y por cambiar la esencia de lugar de espera.

La ciencia los clasifica y enumera, según la data que tiran unos cablecitos pegados a la sesera.

Los poetas, en cambio, tiran hilos de plata para unir palabras que intenten.

Pero entonces viene una pesadilla y nos marca el territorio de temor.

Afortunadamente, tengo otra noche por delante.

Leído en la apertura del programa 287

sábado, 6 de agosto de 2016

Valores

Entran los deportistas. Desfilan un par de horas, ¡son tantos!

Países que apenas conocemos, otros que se odian y sin embargo los vemos juntos, expectantes, emocionados. Y se habla de valores.

¿Seremos eso? Yo creo que sí. Y decime, ¿por qué la estamos pifiando tanto, entonces?

Leído en la apertura del programa 285

sábado, 30 de julio de 2016

Gracias, Raymond

Sentado en la penumbra y a punto de encender el último cigarro de la noche, sus pensamientos se perdían en los ojos de aquella mujer mientras giraba con el dedo el hielo de su Jack Daniels.

Pero no. Ser Marlowe no era lo suyo, aunque lo disfrutaba. Casi convencido de ello, retomó la lectura.

Leído en la apertura del programa 284.

viernes, 15 de julio de 2016

El secreto de la ley

La ley en mi pueblo es secreta. Bueno, secreta precisamente no, pero sí lo es su contenido. Me explico: todo el mundo sabe de su existencia, y algunos de los ciudadanos han llevado al extremo su celo por la ley recitando de memoria su número, y van de aquí para allá declamándolo. Pero del contenido, nada. Nadie sabe exactamente qué dice, de qué trata, cuál es su texto. La situación es en extremo complicada: los habitantes del pueblo transcurren sus días entre la duda de no saber qué hacer para no quebrar la ley y el temor de que les caiga con todo su peso por haber hecho algo malo sin saber qué. Mientras tanto el Alcalde, quién secretamente conoce al detalle el texto, hace lo que le place sin que nadie se atreva siquiera a sospechar de él.

Leído en la apertura del programa 283

sábado, 9 de julio de 2016

En tiempos de dependencias

Usualmente, lo formal dista bastante de lo real.

Discursos, desfiles, pompas y circunstancias varias no negarán salvo para el ciego, 200 años de estar en veremos.

Por eso me cuesta hablar de independencia en tiempos de dependencias varias.

La otra historia, aquella famosa que no escriben los que ganan y sólo puede leerse en las caras, no es la que cambia espejos españoles por otros barros extraños, sino que se juega cada día en las calles de cada rincón del país. De todo el país.

Mientras haya un pibe con hambre, un adicto en las calles, un padre sin trabajo, un viejo abandonado en el tiempo o un joven postergado y se continúen sus razones, la independencia no será.

200 años casi que no alcanzan. Sigamos hasta lograr que una celebración sea posible.

Leído en la apertura del programa 281