sábado, 27 de mayo de 2017

Agrotóxico

La palabra agrotóxico no está en el Diccionario de la Real Academia.

Claro, ellos se ocupan de lo correcto de la lengua y no de cosas del corazón, ni siquiera del cerebro, mucho menos del hígado o los pulmones que se pudren, envenenados. Al César lo que es del César.

Es muy vivaz la palabra agrotóxico, con perdón de la palabra: se esconde, se disimula, se acomoda y duerme entre los labios de ciegos guías de ciegos que creen que la peste no los alcanzará.

Pido perdón por decirla. A la palabra vivaz, digo. Pido perdón porque trae tanta enfermedad y muerte, que suena a insulto a las víctimas esconderla detrás de palabras tan peste como fitosanitarios, o cosas así.

Un organismo oficial acaba de prohibir el uso de la palabra agrotóxico, con la misma perversa ingenuidad con que otros perversos prohibieron libros o razas o religiones, suprimiéndolos en la falsa creencia de suponer que silenciar es ocultar.

Un organismo oficial, justamente el responsable de cuidarnos de ellos, prohibió la palabra agrotóxico.

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¿Entendés?

Leído en la apertura del programa 323

sábado, 13 de mayo de 2017

Yo decido cuánto

La vida en círculos.

Va de suyo la pena.
Y va de suyo el dolor.

Y en círculos concéntricos,
también la alegría y la lucha,
y crecer y cambiar.

Ver.
Mirando.
Adentro y afuera.
Quedándose con uno
y con otro sabor,
color, gusto, sentidos.

Cayendo, salvando,
saltando, riendo,
mostrando, guardando,
tomando y soltando.

Un principio y un final
y otro principio.
Otro comienzo que augura
más de lo mismo,
pero diferente.

El mismo dolor, la misma pena,
la misma alegría, el mismo cambio,
pero diferente.

Dicen que duele crecer.
Y que va a suceder de todos modos.
Es la vida, que hace,
yo decido cuánto.

Leído en la apertura del programa 321