sábado, 24 de noviembre de 2012

El postre, primero

...para CF

Colocó las velas rojas estratégicamente entre los dos mantelitos individuales de colores alegres y acomodó las dos copas grandes para el Catena malbec cosecha 2005.

- Desde ya te digo, no iba a escatimar en gastos para una noche así -se dijo a sí misma.

Había leído en alguna revista que las velas aromatizadas con canela son mucho mejores para una ocasión como ésta, habida cuenta del efecto afrodisíaco que se le imputa a la tan delicada especia. Así que sus velas rojas especiales tenían aroma a canela.

- Buen detalle -se halagó.

Sacó del aparador la vajilla para ocasiones especiales -la ultima vez que la usó fué para celebrar aquel ascenso, ¿hace cuanto?-, y colocó en las servilletas el sujetador que compró también para esta noche.

- Nunca está de más estrenar algo -se convenció.

El toque final fue el adorno de rosas en el centro de la mesa.

La vestimenta, claro, también acompañaba. Aquel vestido negro de falda corta y buen escote no era cosa de ignorar, y nunca lo creyó más apropiado.

Ah, la música. Claro, ¡cómo no! El disco de Roberta Flack era setentoso pero ya clásico, y además ellos lo habían usado de banda de sonido en muchas de sus batallas.

- Strumming my pain with his fingers, Singing my life with his words... -se cantó en un susurro.

Para el menú tampoco había retaceado. Como entrada, una ensalada de escarola, achicoria y berros, aderezada con unos mariscos rehogados con un poco de ajo y aceite de oliva virgen. Como plato principal, solomillo en hojaldre con panceta, queso y salsa roquefort. Y para el postre, unas fresas con crema de leche, caramelo y helado, desde ya que aromatizado con vainilla, otra especia de supuesto efecto afrodisíaco.

- Pero con probar no se pierde nada -se alentó.

Luces tenues, velas encendidas, música suave...

- Telling my whole life with his words, Killing me softly, With his song... -insistió.

Ahora, a esperar. En unos minutos, él estaría entrando por esa puerta para encontrarse frente a frente con todo ese despliegue de detalles que sólo el amor puede atender y entender.

Cuando llegó, no se dijeron palabra. Ella leyó en su rostro, en sus ojos, aquel manojo de emociones que en su boca no atinaban siquiera a emitir sonido. Pero con eso alcanzaba. Le tomó la mano y caminaron juntos hacia la mesa, tan delicada y atentamente preparada.

Fue recién al sentarse que él pudo hablar. Y la frase que escuchó no hizo más que darle el halago más esperado y bello.

- Comer, puedo comer con quien sea -le dijo.

Entonces él tomó su mano, y mirándose a los ojos se dirigieron a la habitación. La cena, con sus velas de cera aromatizadas con canela y su vino malbec aun no abierto, podía esperar.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Una luz al final del túnel


No pudo contarle a nadie que vio una luz al final del túnel.
Era un tren.

sábado, 27 de octubre de 2012

Mate cocido

No renunciaba a sus hábitos de niño bien: cuando se le acabó el té comenzó a tomar, según él, "mate bordado", que es más fino que cosido. Consideraba que el esfuerzo de seguir siendo un dandy a pesar de todo, bien valía una falta de ortografía.

Leído en la apertura del programa 223.

viernes, 26 de octubre de 2012

Mercado

A ciertas cosas las reglas de mercado no les quedan.

Por ejemplo, ¿quién podría pedirme un comprobante, un remito, un recibo o una factura por todo concepto, de mis sueños?

Leído en la apertura de los programas 118 y 273.

miércoles, 27 de junio de 2012

El punto exacto

El punto exacto en el que confluyen las penas es un lugar en el que no se disimulan, ni se enmascaran, ni se mienten. Simplemente se van, desaparecen.

Es el mismo punto exacto en el que, renovado, me deleito y recupero esa sensación de que todo va a estar bien mientras mi brújula me siga guiando hacia su centro.

El punto exacto en que ese milagro es posible, es aquel momento y lugar en el que nos fundimos en uno al encontramos.

Leído en las aperturas de los programas 169 y 326

martes, 1 de mayo de 2012

El efecto colateral de la coincidencia

Coincidimos hasta en las diferencias,
sólo para volver a encontrarnos en las coincidencias.
Y el amor como la razón de tan notable
efecto colateral.



Leído en las aperturas de los programas 178 y 275.

lunes, 19 de marzo de 2012

Señal de inteligencia

No me avergüenzo de pedir ayuda. Nadie es tan fuerte como para no necesitarla en algún momento.

Es cierto que puede haber quién tome ese pedido de auxilio como debilidad e intente sacarle partido, pero es seguro que hay alguien que me quiere en serio y está siempre dispuesto a ayudar.

Pedir ayuda no es señal de debilidad sino de inteligencia: significa que hemos aprendido a reconocer nuestros propios límites y nos dimos cuenta de que necesitamos al otro para continuar.

Leído en la apertura del programa 147

martes, 6 de marzo de 2012

Eximio

Cuando aquel guitarrista alcanzó su notable técnica, todos comenzaron a referirse a él como un ejecutante eximio.

El día en que se supo que había matado a un colega por celos, todos comenzaron a referirse a él como un ejecutante exhumano.

sábado, 18 de febrero de 2012

Si no fuera porque nos dejó su poesía

¿Qué decir, cuando el autor de la banda de sonido de nuestra vida acaba de dejarnos?

Es difícil.

Pero se trata de quién cantó cuando no pudo hablar y escribió cuando no pudo cantar. Se trata de Luis Alberto Spinetta.

El silencio no es entonces una opción, si es que aprendimos algo.

Tal vez si le hubiéramos creído a John aquello de que el sueño terminó, todo sería más sencillo.

Pero no. Le creímos a Luis cuando nos dijo que tenemos tiempo para saber si lo que soñamos concluye en algo. Y que el mañana es mejor, aun cuando estemos volando por el espacio y nos abrume aquella cosa tan nuestra de la nostalgia por la vieja, el malvón, los amargos y el café.

Se fue Luis, el amante de las palabras. Murió, y ellas también lo lloran. 

Si no fuera porque nos dejó su poesía, que cosa horrible sería el mundo a partir de ahora sin el Flaco, sin las palabras y la música de Luis Alberto Spinetta.

Hoy haremos un homenaje a Luis, pero no proponiendo que le pongan su nombre a una calle o a una plaza, le hagan un monumento que termine siendo horripilante o lo conviertan en un personaje perfecto e impoluto, como algunos tienen por costumbre.

Este homenaje tiene que ver con lo que Luis produjo con su música y su poesía en todos nosotros.

Leído en la apertura del programa 62.

lunes, 23 de enero de 2012

Marcas

Hay quienes sobreviven por haber resistido y hay quienes sobreviven por haberse entregado. Se puede distinguir a los que resisten porque las marcas en la piel son más profundas cuando se ha sobrevivido luchando. A veces duelen y a veces lucen feas, pero más horribles son las marcas del alma, las que quedan por haber domesticado al deseo.

Leído en la apertura del programa 116 y 270

miércoles, 18 de enero de 2012

El paraíso

El paraíso está a la vuelta de la esquina. Pero la cuadra es larga y yo recién voy más o menos por la mitad.

Saludo a este vecino y a aquel. Miro las flores de los jardines -de los que todavía quedan-, y me da por mirar también a veces a los pibes jugando a la pelota o a los novios dándose el adiós que no quieren y prolongan con un beso más.

Miro alegre las ventanas abiertas y me pregunto por las cerradas, qué esconderán. Las hojas de los árboles todavía no caen porque falta mucho para marzo, y por eso el follaje verde meciéndose con el viento es todo un espectáculo en sí mismo que me atrae y me gusta mirar.

Y los autos y el empedrado y el agua que corre en los cordones y las baldosas flojas. Todo eso es parte del paisaje que me distrae, pero poco. No me olvido que el paraíso está a la vuelta de la esquina.

Leído en la apertura del programa 125 y 271

lunes, 16 de enero de 2012

La decisión

Siempre quise escribir una historia que comenzara así: "Esta es la historia de... "

Pero me pone muy triste pensar que cuando termine de escribirla, será otra historia que se termina.

Cansado como estoy de historias que se terminan, he decidido dejar que la historia se escriba sola.

Leído en las aperturas de los programas 121 y 291

domingo, 8 de enero de 2012

Imagina paraísos

"... Llegar al paraíso por la escalera de la sorpresa."
Ralph Waldo Emerson

"Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine." 
George Lucas

La bruma se abandona como abriéndose al primer deseo, mientras en lo más alto del tajamar la figura le impone el sentido a tanto avance.

Un hastío de marea que se rompe sin más orden que interrumpir prestamente la danza de brillos a partir de un estertor que no es inesperado, sólo está a destiempo.

El destino de la sorpresa, según parece, es el fin del no saber o del no querer, uno que se presenta sin anunciarse, para sellar con su impertinencia la rueda que cierra la cueva que es entrada de todos los temores.

Ironía de la mecánica de las sorpresas, se me hace que aquella que habilita el paraíso comienza por no esperar a que suceda, como con cualquiera de ellas. Imagina tu paraíso, entonces, y que salvados sean tus sueños mientras se apronta, libre, la sorpresa.

Leído en la apertura del programa 143

martes, 3 de enero de 2012

Apetencias











No es sencillo vivir lo efímero con estas ínfulas de trascendencia.
Yo vengo de la vida y voy hacia lo que resta
sólo conociendo de mis orígenes el anteayer de un linaje simple,
uno sin más pretensiones que dejar algo a quien viniera,
y que el siguiente tenga lo que le toque o, con suerte, quiera.
Y sin embargo todos ellos fueron y sintieron y pasaron
y desearon y vivieron y sufrieron sin dejar otro registro, según parece,
que el nervio hecho polvo vaya a saber uno durmiendo adonde.
Será cosa de apropiarse del hoy y de la próxima hora,
y con eso esperar el siguiente instante soñando con una certeza,
esa que le pertenece solamente a este ahora de respirar sin más.
Todo, según se ve, es transitorio, efímero y escapa al más simple control.
Pero como optimista sin remedio todavía aprecio aquella sensación,
la de permanencia y trascendencia que logro cuando a la gracia de tenerlo,
le añado mi sangre y mi apetencia, para nada fugaz,
de querer lo que quiero y quererlo mío y quererlo eterno.

Leído en la apertura del programa 189