sábado, 24 de junio de 2017

Felices perdedores

Me gustan los perdedores. Mejor dicho, aquellos que los llamados ganadores llaman perdedores.

Me gustan los perdedores, porque escriben canciones e historias. No como los ganadores, que escriben discursos y, Dios nos libre, publicidades.

Me gustan los perdedores porque labran, plantan, cosen, tejen, tallan, pintan, marchan, claman, aman, juegan. Son felices, no como los ganadores, que la compran en cuotas. A la felicidad, digo. Esos que necesitan robots para fabricar, bonos para comprar o lodo para embarrarse, no me gustan. Aunque se llamen a sí mismos, ganadores.

Deberíamos revisar el patrón de nuestra medida, porque si confundimos ganadores con perdedores estaremos llamando felicidad a otra cosa. Y eso sí es perder.

Leído en la apertura del programa 327

sábado, 10 de junio de 2017

Nueve posibilidades de no entenderse

Encontré, recorriendo las redes sociales, un texto que dice lo siguiente,

"Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que entiendes, existen nueve posibilidades de no entenderse."

Decimos nosotros, pergeñar frases tales como "las redes sociales falsean la verdad" o "los medios mienten" tal vez solo sea el relato del olvido de una obviedad: el mundo es mundo y lo hacemos nosotros. Y sí, entre nosotros existen nueve posibilidades de que no nos entendamos.

Despersonalizar es peligroso por lo engañoso, y claro, se podría pensar que en muchos casos se prefiere o se elige no recordarlo.

En ese estricto sentido, cualquier medio es un medio de incomunicación.

La intención de comunicar, la composición y codificación del mensaje, su decodificación y finalmente, su interpretación por parte de un receptor, es todo un trabajo de por sí. Y eso lo hacemos las personas.

La comunicación es un asunto muy humano y como tal, frágil, delicado, de éxito esquivo, sólo apto para dedicados.

Leído en la apertura del programa 325