sábado, 1 de noviembre de 2014

Equivocaciones

Uno debería morirse en el mejor momento de su vida, cuando todo va sobre ruedas. El impacto es otro.

Pero por esa cosa de esperar a que mañana sea mejor aún en situaciones ya de por sí insuperables, lo dejamos para otra oportunidad, la que parezca más adecuada. Tal situación sin embargo, conlleva la paradoja de querer morirse cuando todo sale mal. Afortunadamente o no, la tozudez por la búsqueda del mejor pasar futuro vuelve a emerger y entonces el momento de la partida vuelve a posdatarse hasta que el mal tiempo amaine.

Y así se nos va la vida, en pretender elegir el mejor momento para morir y equivocarse siempre.

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