domingo, 14 de abril de 2013

Viceversa

Veinte años tejiendo y destejiendo. Veinte años esperando y desesperando y volviendo a esperar.

Son años que pasan lentos, difíciles, monótonos, como estáticos.

Mientras tanto Penélope, de ella hablamos, tejiendo y destejiendo soporta el agobio de la presencia despreciada y de la ausencia deseada.

Y sin embargo, ya pasaron tres mil de esos mismos años desde que aquella historia fuera contada. Años con sus mismos días, sus mismas semanas, sus mismos meses. Y sus mismas horas, minutos y segundos.

El tiempo, según parece, suele ser injusto con nuestras urgencias. Y viceversa.

Leído en la apertura del programa 120

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