miércoles, 29 de abril de 2015

Vigilia a la espera del sol

Una, dos, tres veces.
Intento, juego, prometo.
Una, dos, otra vez.
Maneras, obsesiones
y una dulce caricia tibia
que recorre algún que otro recuerdo.

Cuatro, cinco, seis.
Sigo y sigo, vuelvo a empezar.
Cuatro, cinco, uno más.
Velos que caen suavemente
dejando nada al descubierto.
Vigilia a la espera del sol.

Siete, ocho, nueve,
vamos, miremos dentro.
Siete, ocho y otro,
alguien guardó allí el tesoro.
No habrá oro ni diamantes,
pero bastará para usted y para mí.

Diez, once, doce.
Una cuenta, otra más.
Diez, once y en un tris, todo
que antes de ser ya era de cierto modo.
Relato de sordos contado en susurros
para un grupo solitario que no tiene voz.

Leído en la apertura del programa 230

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