¿Por qué me gusta tanto hacer radio?
Tiene algo de inexplicable; una sensación que sólo puede comprender quién alguna vez estuvo ahí. Una bella mezcla de placer, trabajo, responsabilidad y oportunidad. Y de compartir, un magnífico compartir de emociones, no importa de qué lado del mic estemos. Como cuando yo era chico y mi vieja escuchaba Rivadavia, con Fontana, Larrea, Carrizo. O como cuando adolescente y viajaba muy lejos en el Tren Fantasma, o cuando acompañaba a mi viejo de radio en radio llevando su música y sus sueños.
Siempre, de un modo u otro, la radio. Y finalmente, mi turno. Tardío, casi impensado pero de alguna manera siempre buscado. Y llegó.
¡Feliz día, querida radio! ¡Gracias por todo!
Leído en la apertura del programa 138
viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
El inventor
El inventor que inventó el tiempo lo hizo, justamente, para que el tiempo existiese, tal como sucede con todo lo que no es y el inventor quiere que sea, y va y lo inventa.
Inventó:
Los segundos, para las alegrías.
Los minutos, para la paz.
Y las horas para las penas,
que son generalmente más largas.
Luego le inventó al tiempo la palabra 'inexorable', según creo. Porque otro uso a tal palabreja no le veo.
Una vez hecho esto, el inventor dejó que el pasado y el futuro se hicieran solos, por propia necesidad nada más. El pasado, para guardar el tiempo ya usado. Y el futuro, para tener un mientras tanto al esperar lo que sea que llegue.
Ambos, pasado y futuro librados a su propio designio se cruzaron entonces en el punto llamado 'presente', como era de esperar. Allí comenzaron a amontonarse sin piedad -o tal vez sí la tienen, no quiero mentir-, el reloj y las arrugas y las estaciones y la espera y el dormir y el caminar y el nacer y el morir, y todos y cada uno de los extremos de un mismo tiempo, el propio.
Sí, puede sonar un poco ampuloso decir 'el propio' cuando es sólo una ínfima parte del Universo. Pero es mío y con eso me basta.
Leído en las aperturas de los programas 137 y 403
Inventó:
Los segundos, para las alegrías.
Los minutos, para la paz.
Y las horas para las penas,
que son generalmente más largas.
Luego le inventó al tiempo la palabra 'inexorable', según creo. Porque otro uso a tal palabreja no le veo.
Una vez hecho esto, el inventor dejó que el pasado y el futuro se hicieran solos, por propia necesidad nada más. El pasado, para guardar el tiempo ya usado. Y el futuro, para tener un mientras tanto al esperar lo que sea que llegue.
Ambos, pasado y futuro librados a su propio designio se cruzaron entonces en el punto llamado 'presente', como era de esperar. Allí comenzaron a amontonarse sin piedad -o tal vez sí la tienen, no quiero mentir-, el reloj y las arrugas y las estaciones y la espera y el dormir y el caminar y el nacer y el morir, y todos y cada uno de los extremos de un mismo tiempo, el propio.
Sí, puede sonar un poco ampuloso decir 'el propio' cuando es sólo una ínfima parte del Universo. Pero es mío y con eso me basta.
Leído en las aperturas de los programas 137 y 403
miércoles, 21 de agosto de 2013
Lunatismo I
(Autor: Silvina Vital. ¡Gracias, Sil!)
Veinte mil aleteos de mariposa,
Tres minutos de cosquillas en el estómago,
Una milla de viento de otoño,
Un puñado de rayos de sol,
Una miríada de sonrisas,
Un millón de destellos de Antares,
Cincuenta mil caricias de piel,
Dos botellas de lágrimas de amor,
Cinco cajas de inocencia,
Un baúl de ilusiones,
Tres mil vuelos de colibrí,
Siete arco iris,
Seis toneladas de gotas de lluvia,
Quince minutos de emoción profunda,
Diez milagros inadvertidos,
Ochenta mil parpadeos de ojos enamorados,
Una lista infinita de palabras de amor.
Todos hipotecados por el hombre rico para pagar su lote en la luna.
Leído en la apertura del programa 136
viernes, 9 de agosto de 2013
Rosario es nosotros
Los políticos hablan, la radio cuenta, la TV muestra.
Mucha gente seria que explica
pero mejor cambiar de tema,
the show must go on.
Los edificios explotan y el cordón industrial implota,
nada ha cambiado desde que comenzó
ese desfile de locos llamado neoliberalgo.
¡Gastar! ¡Pero no lo nuestro!
Y el silencio de todos nosotros.
En medio de todo esto, todos nosotros.
Rumores, sueños rotos, actos heroicos
y en el medio, nosotros.
Y el silencio de todos nosotros.
Y la esperanza de todos nosotros,
Y el odio al transcurrir de todos nosotros,
y el hambre de vivir de todos nosotros.
Siempre nosotros, Rosario es nosotros,
es nuestra esperanza y penas y la pasión en las venas,
aborrecer la desidia y darle y darle con el bastón de cristal.
Y en medio de esto, el silencio de todos nosotros.
Y porque ya lejos o cerca, ya feliz o sufriente,
vital o serena o mezquina o en pena,
no parida, mal herida pero vuelta a curar,
como diría Lalo, Rosario te siento igual.
Leído en las aperturas de los programas 135 y 608
Mucha gente seria que explica
pero mejor cambiar de tema,
the show must go on.
Los edificios explotan y el cordón industrial implota,
nada ha cambiado desde que comenzó
ese desfile de locos llamado neoliberalgo.
¡Gastar! ¡Pero no lo nuestro!
Y el silencio de todos nosotros.
En medio de todo esto, todos nosotros.
Rumores, sueños rotos, actos heroicos
y en el medio, nosotros.
Y el silencio de todos nosotros.
Y la esperanza de todos nosotros,
Y el odio al transcurrir de todos nosotros,
y el hambre de vivir de todos nosotros.
Siempre nosotros, Rosario es nosotros,
es nuestra esperanza y penas y la pasión en las venas,
aborrecer la desidia y darle y darle con el bastón de cristal.
Y en medio de esto, el silencio de todos nosotros.
Y porque ya lejos o cerca, ya feliz o sufriente,
vital o serena o mezquina o en pena,
no parida, mal herida pero vuelta a curar,
como diría Lalo, Rosario te siento igual.
Leído en las aperturas de los programas 135 y 608
sábado, 27 de julio de 2013
La soga
Cuando la conoció, se le hizo claro que atar un extremo de la soga en el renuevo de un árbol y sentarse a esperar a que crezca, cosa habitual en él, ya no era necesario.
Con el tiempo descubrió que morir cada noche en sus brazos sería también una buena forma de desanudar la otra punta de la soga, la que llevaba amarrada a su cuello.
Es que siempre tuvo la precaución de no dejar cabos sueltos. Pero eso había comenzado a cambiar.
Leído en las aperturas de los programas 142, 312 y 519
Con el tiempo descubrió que morir cada noche en sus brazos sería también una buena forma de desanudar la otra punta de la soga, la que llevaba amarrada a su cuello.
Es que siempre tuvo la precaución de no dejar cabos sueltos. Pero eso había comenzado a cambiar.
Leído en las aperturas de los programas 142, 312 y 519
viernes, 26 de julio de 2013
Infinitud
Alguien podría preguntar así, al aire, como hablándole a otros o tal vez a sí mismo,
- ¿De qué sirve amar y desear cuando va de suyo que cualquier atisbo de concreción es esencialmente una distopía, una especie de pesadilla interrumpida bruscamente sólo para entrar en otra pesadilla que se apura a ser soñada, una mala maniobra que nos estrella de frente contra la pasión, aunque la veamos venir?
Yo le respondería,
- Amar y desear son dos verbos que nos ponen a esperar. Si el tiempo y el espacio, ambos, son infinitos, ¿que apuro tenemos?
Entonces haría silencio. La respuesta es simple, ciertamente. Pero yo también tengo tiempo y espacio para esperar.
Leído en las aperturas de los programas 132 y 292
- ¿De qué sirve amar y desear cuando va de suyo que cualquier atisbo de concreción es esencialmente una distopía, una especie de pesadilla interrumpida bruscamente sólo para entrar en otra pesadilla que se apura a ser soñada, una mala maniobra que nos estrella de frente contra la pasión, aunque la veamos venir?
Yo le respondería,
- Amar y desear son dos verbos que nos ponen a esperar. Si el tiempo y el espacio, ambos, son infinitos, ¿que apuro tenemos?
Entonces haría silencio. La respuesta es simple, ciertamente. Pero yo también tengo tiempo y espacio para esperar.
Leído en las aperturas de los programas 132 y 292
viernes, 19 de julio de 2013
Amigo
Para los creyentes de las teorías conspirativas se trata de una mentira elaborada en el centro de poder. Para nosotros, en cambio, se trata del mayor logro tecnológico de la humanidad.
Lo cierto es que aquel 20 de julio de 1969, la nave Apollo XI alunizó despertando la ilusión de muchos de que la humanidad se unía en esa fantástica ocasión. Uno de esos optimistas del entendimiento entre las personas fue el Dr. Enrique Febbraro, un argentino oriundo de Lomas de Zamora que creó el Día del Amigo luego de enviar 1000 cartas con la propuesta a países de todo el mundo, inspirado como estaba por aquel suceso del alunizaje.
Antes y después de la idea de Febbraro hubo varias otras fechas propuestas para la celebración. Nosotros mismos estamos tentados en proponer una, el 14 de enero, fecha de la primera emisión en el año 2009 de nuestro programa, inaugurando así el "Día del Amigo Gigante y Gentil". Pero seguramente sería demasiado. Así que decidimos sumarnos a la celebración del 20 de julio.
Al decir de nuestra amiga María Natalia Abdo, la amistad "es la necesidad gregaria de estar unidos ante la muerte inminente, y nos juntamos a hacerle unas gambetas".
Juntarnos a gambetear a la parca y a hacer jueguitos con la vida, a veces en off side y a veces ganando por goleada, es algo que hacemos con aquel que llamamos amigo. Levantemos con él la copa para celebrar.
Leído en las aperturas de los programas 132 y 455
Lo cierto es que aquel 20 de julio de 1969, la nave Apollo XI alunizó despertando la ilusión de muchos de que la humanidad se unía en esa fantástica ocasión. Uno de esos optimistas del entendimiento entre las personas fue el Dr. Enrique Febbraro, un argentino oriundo de Lomas de Zamora que creó el Día del Amigo luego de enviar 1000 cartas con la propuesta a países de todo el mundo, inspirado como estaba por aquel suceso del alunizaje.
Antes y después de la idea de Febbraro hubo varias otras fechas propuestas para la celebración. Nosotros mismos estamos tentados en proponer una, el 14 de enero, fecha de la primera emisión en el año 2009 de nuestro programa, inaugurando así el "Día del Amigo Gigante y Gentil". Pero seguramente sería demasiado. Así que decidimos sumarnos a la celebración del 20 de julio.
Al decir de nuestra amiga María Natalia Abdo, la amistad "es la necesidad gregaria de estar unidos ante la muerte inminente, y nos juntamos a hacerle unas gambetas".
Juntarnos a gambetear a la parca y a hacer jueguitos con la vida, a veces en off side y a veces ganando por goleada, es algo que hacemos con aquel que llamamos amigo. Levantemos con él la copa para celebrar.
Leído en las aperturas de los programas 132 y 455
martes, 9 de julio de 2013
En defensa propia
Nada es perfecto, eso es sabido. Un falla por ahí, algo que falta por acá, ese pequeño error de más allá.
Sin embargo, vaya a saber uno por qué contradicción del universo, de suceder por milagro algún momento casi perfecto -que, dicho sea de paso, son ellos tan efímeros como la perfección misma-, decidimos prontamente que no sirve. Hemos soñado lo perfecto y vamos por ello, qué menos.
Así es la cosa. Lo que se dice perfecto, nada lo es. Así que la frustración, mis amigos, sería algo así como conformarse con nada por querer el todo que, se sabe, viene en tamaño poco.
El resto es poco más que sueños.
Leído en las aperturas de los programas 131 y 710
Sin embargo, vaya a saber uno por qué contradicción del universo, de suceder por milagro algún momento casi perfecto -que, dicho sea de paso, son ellos tan efímeros como la perfección misma-, decidimos prontamente que no sirve. Hemos soñado lo perfecto y vamos por ello, qué menos.
Así es la cosa. Lo que se dice perfecto, nada lo es. Así que la frustración, mis amigos, sería algo así como conformarse con nada por querer el todo que, se sabe, viene en tamaño poco.
El resto es poco más que sueños.
Leído en las aperturas de los programas 131 y 710
sábado, 6 de julio de 2013
Premio mayor
Nuestro agradecimiento los organizadores del premio por la distinción -es la tercera vez que la recibimos- y con mucha alegría lo compartimos con nuestros colaboradores, operadores, oyentes, auspiciantes, amigos, con todos los colegas y directivos de FM AZ 92.7 Mhz., nuestra casa, y con todas las emisoras que nos repiten.
El fin de semana del 17 y 18 de agosto estaremos en Resistencia, Chaco, para la ceremonia de entrega de las estatuillas.
Gracias a todos por estos 5 años de apoyo y acompañamiento, y por las enormes muestras de afecto que recibimos.
Por eso esta noche compartimos la alegría de este premio con nuestro premio mayor, el que recibimos cada viernes: contar con la compañía de todos ustedes, queridos amigos oyentes.
Leído en la apertura del programa 130.
viernes, 28 de junio de 2013
Diálogos
Tenía tan asumida su propia inteligencia que jamás creyó necesario detenerse a pensar una respuesta. Como el pistolero de un western de los años '50, no esperaba que el otro desenfundara su pregunta: él disparaba primero. Y la víctima siempre era todo intento de conversación, porque era imposible sostener alguna.
Tal era su consideración hacia su propia habilidad para intervenir y resolver las dudas acerca de cualquier asunto, que prestamente respondía aunque la pregunta no estuviera dirigida puntualmente a él.
Cuentan que el personaje en cuestión un buen día cayó en cuenta de que las respuestas que formulaba estaban dirigidas a sus propias preguntas. Al principio le extrañó un poco, pero no le preocupó demasiado.
Finalmente, comenzaron a agradarle esos diálogos consigo mismo. En algún punto tenían una ventaja: ya nadie ponía caras raras ni lo dejaba hablando solo, como hacían sus interlocutores cuando estaba afuera. Incluso creyó advertir cuando él desarrollaba sus inteligentes argumentos en pos de responderse una pregunta, que también el enfermero asentía con su cabeza.
Leído en la apertura del programa 129
Tal era su consideración hacia su propia habilidad para intervenir y resolver las dudas acerca de cualquier asunto, que prestamente respondía aunque la pregunta no estuviera dirigida puntualmente a él.
Cuentan que el personaje en cuestión un buen día cayó en cuenta de que las respuestas que formulaba estaban dirigidas a sus propias preguntas. Al principio le extrañó un poco, pero no le preocupó demasiado.
Finalmente, comenzaron a agradarle esos diálogos consigo mismo. En algún punto tenían una ventaja: ya nadie ponía caras raras ni lo dejaba hablando solo, como hacían sus interlocutores cuando estaba afuera. Incluso creyó advertir cuando él desarrollaba sus inteligentes argumentos en pos de responderse una pregunta, que también el enfermero asentía con su cabeza.
Leído en la apertura del programa 129
miércoles, 19 de junio de 2013
Asfixia de blanco con final feliz
Territorio vasto que me asfixia de blanco, la hoja. Campo non sancto en el que las teclas no disimulan el terror al vacío y se encandilan con un brillo enceguecedor que se parece mucho a la traición y al abandono.
Pero cuando la luz se enciende, la tinta se deshace en puntos que danzan para convertirse en línea, y que de tanto girar y voltear y cruzar y abrir y cerrar se desviven en historias.
Por esas cosas de la ilusión, cuando los ojos finalmente las recorren les es negado el derecho a no haber sido alguna vez. Y está bien que así sea, según entiendo. El triste destino de la historia que se sabe recién arribada, es el de tener que soportar la pena de tal vez no ser contada jamás, negados como tiene sus pliegues para esconder eternidades.
Leído en la apertura de los programas 139 y 536
Pero cuando la luz se enciende, la tinta se deshace en puntos que danzan para convertirse en línea, y que de tanto girar y voltear y cruzar y abrir y cerrar se desviven en historias.
Por esas cosas de la ilusión, cuando los ojos finalmente las recorren les es negado el derecho a no haber sido alguna vez. Y está bien que así sea, según entiendo. El triste destino de la historia que se sabe recién arribada, es el de tener que soportar la pena de tal vez no ser contada jamás, negados como tiene sus pliegues para esconder eternidades.
Leído en la apertura de los programas 139 y 536
miércoles, 5 de junio de 2013
La isla
Sueño, como sueña cualquier citadino, con vivir en una isla perdida en medio del mar. Es de esperar, con toda lógica, que en aquella isla soñada no haya caníbales. Sería muy triste convertirse uno mismo en la respuesta perfecta a los placeres de otros. Y no vivir para contarlo.
Leído en las aperturas de los programas 134, 310 y 417
Leído en las aperturas de los programas 134, 310 y 417
sábado, 25 de mayo de 2013
Un dolor que ocupa mucho espacio
Hoy falleció Elsa Bornemann, demasiado pronto. Escritora genial, padeció como muchos la censura durante los años de plomo.
En aquellos tiempos yo había escrito una canción inspirada en uno de los cuentos de "Un elefante ocupa mucho espacio", que musicalizó mi amigo Rolando Bergen, y le envié a Elsa una carta -tiempo romántico de estampilas y sobres- con unas líneas pidiéndole autorización para usar la idea y la letra de la canción. Al poco tiempo me contestó, también por carta, y me decía que le gustaba mucho la adaptación y que encantada me daría el permiso, pero que el libro estaba prohibido, así que mucho no podía hacer. Se despedía entonces muy amablemente, haciendo votos para que pronto las cosas cambiaran y yo pudiera usar el cuento.
Mi recuerdo y homenaje para una grande que partió demasiado pronto, pero que nos dejó un hermoso legado de paz.
Leído en la apertura del programa 124
En aquellos tiempos yo había escrito una canción inspirada en uno de los cuentos de "Un elefante ocupa mucho espacio", que musicalizó mi amigo Rolando Bergen, y le envié a Elsa una carta -tiempo romántico de estampilas y sobres- con unas líneas pidiéndole autorización para usar la idea y la letra de la canción. Al poco tiempo me contestó, también por carta, y me decía que le gustaba mucho la adaptación y que encantada me daría el permiso, pero que el libro estaba prohibido, así que mucho no podía hacer. Se despedía entonces muy amablemente, haciendo votos para que pronto las cosas cambiaran y yo pudiera usar el cuento.
Mi recuerdo y homenaje para una grande que partió demasiado pronto, pero que nos dejó un hermoso legado de paz.
Leído en la apertura del programa 124
lunes, 20 de mayo de 2013
Mil imágenes
Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras pero, ¿cuánto vale una palabra? ¿Cuántas imágenes vale la palabra deseo y cuántas vale mar, o cuantas vale pensar chocolate? ¿Cuantas imágenes aparecen nítidas cuando alguien dice nacimiento o escuchamos gritar ¡gol! o ¡silencio!Un poema, aun naciendo de una imagen comienza siempre con una palabra, para luego disparar miles de imágenes destinadas a quién le presta el corazón.
Ahora lo veo: una imagen vale más que mil palabras sólo cuando con una palabra no podemos dibujar mil imágenes. Esa sería, en todo caso, la imagen de la tristeza. O al menos una de ellas.
Leído en las aperturas de los programas 128, 322 y 552
domingo, 12 de mayo de 2013
Decir pensar tomar soltar
Y digo y pienso y tomo y suelto. Y si muero para renacer y duermo para despertar, lo hago al ritmo de un deseo que mira al horizonte y se detiene a la vera de una pasión propia pero a la vez, ajena.
He decidido, así sin más, hundir en un remanso mis manos ahuecadas para recoger el agua que lava mi alma siempre en vela.
Y sigo siendo. A pesar de esto y de aquello, sigo siendo. Sigo siendo.
Porque no es sencillo decir o pensar o tomar o soltar cuando es uno el que se muere para renacer y es uno mismo quién se duerme para despertar. Pero en eso estamos.
Leído en las aperturas de los programas 127, 452 y 575
He decidido, así sin más, hundir en un remanso mis manos ahuecadas para recoger el agua que lava mi alma siempre en vela.
Y sigo siendo. A pesar de esto y de aquello, sigo siendo. Sigo siendo.
Porque no es sencillo decir o pensar o tomar o soltar cuando es uno el que se muere para renacer y es uno mismo quién se duerme para despertar. Pero en eso estamos.
Leído en las aperturas de los programas 127, 452 y 575
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