Instantáneas (Textos breves)

Fantasia en alquiler (Cuentos cortos)

Instantáneas (Textos breves)

Fantasia en alquiler (Cuentos cortos)

-Bueno, no es que yo estuviera apurado por venir. Pero aquí estoy, listo para entregarme en tus brazos...
-Andá, no me engañás, vos tenés siempre una intención en la manga, como un mago berreta al que no le quedan más trucos porque el público ya le adivinó todos.
-Mirá que sos jodida, ¿eh? Solo quería un poco de paz, dormir un rato y dejar que mi cabeza descanse. Después iba a arrancar de nuevo, pero te escuché llamar y vine.
-¿Y cómo sabés que te llamaba a vos? ¿Quién sos? Te creés realeza y sos la Princesa de Margy. No te confundas, puraespuma, ese jabón termina siempre adentro de un cajón. ¡Uy, me salió en versito!
-Ja, qué graciosa. En fin, con semejante recibimiento solo me queda retirarme con lo que me queda de dignidad, -dije, disimulando el enojo.
Estalló en una carcajada, tal vez porque pensó que la dignidad y yo no hacemos buena pareja, tal vez por su propio chiste del jabón, tal vez solo por pura maldad. Pero la muy infame no paraba de reir, podía escucharla aun a la distancia mientras volvía.
Parece que esta vez tuve suerte, pude despertar. Malditas pastillas.
-Al final, ¿sabés qué pienso? -me dijo.
Mis conversaciones con el Loco Mario siempre comenzaban así. Como si sus diálogos no tuvieran lugar solo en su cabeza, me lanzaba la pregunta o la conclusión sin ponerme antes al tanto de aquello que estaba dialogando consigo mismo.
-Cuando era joven -continuó-, mi cabeza era un infierno mientras mi cuerpo funcionaba a la perfección. Ahora que soy viejo...
-Vos no sos viejo -insinué-, tenés que...
-No me interrumpas -me dijo, abrupto-. Ahora que soy viejo, mi cabeza anda bien, se acomodó, pero mi cuerpo me pasa factura todo el tiempo.
-Bueno -quise intervenir en su disquisición-, sucede que...
-Pará, ¿no entendés? -disparó casi con furia-. Lo que te quiero decir es que no sé si sé con cual quedarme, pero me inclino a pensar que, de no poder congeniar ambas cosas, cabeza bien lubricada y cuerpo cero km...
-Siempre sacando a relucir tu pasión por los fierros, vos...
-...no sabría qué elegir -me ignoró-, aunque al final la cabeza se arregla, viste.
Carraspeó, como para aclarar la voz y continuar, pero se llamó a silencio. No dijo ni una sola palabra más al respecto. Pero claro, es el Loco Mario. Seguramente sigue buscando una respuesta conversando consigo mismo.
Después de todo, lo entiendo. Siempre creyó que aquellas eran sus conversaciones más inteligentes.
La función principal de un pasillo, se sabe, es la circulación. Lo que suceda allí siempre será historia. Una transitoria, ligera, efímera. Breve. Casi la nada misma.