viernes, 24 de abril de 2026

Raras

¡Qué raras son las cosas! 

Digo, las cosas, todas. Los recuerdos, los pedacitos de otras cosas que uno encuentra, las partes de algo que se desarmó o rompió, ese souvenir de los viajes de alguien más, aquella forma rara que uno encuentra y guarda, y eso.

Las cosas suelen tener vida propia y algunas hasta deciden en donde morir. Es un caso serio. Y que decir de aquella cosa que uno dejó en un lugar de la casa, por decir algo, arriba de un estante y año tras año junta polvo en el mismo sitio, cosa inútil, innecesaria y sin embargo, allí queda, incólume hasta que el azar, el destino o la señora que limpia deciden su fin.

Y las otras. Ah, las otras, las que necesitamos, saben esconderse. Imposible hallarlas, pero aparecerán cuando definitivamente ya no se necesiten o hayamos comprado otra igual.

Las cosas son raras, si. Pueden decidir por sí mismas, tienen voluntad propia. Y se divierten con  nuestras ansiedades y manías. 

¡Qué inteligentes son las cosas!

Leído en la apertura del programa 701

lunes, 13 de abril de 2026

Olvidos

 
Me dispuse a escribir mis memorias, pero lo pensé mejor y preferí escribir mis olvidos. Los míos y los ajenos. Porque no se trata sólo de los amores, odios, placeres o penas que mandé a pasear en mi memoria, sino de los desplantes que me propinaron pretendidos amigos, novias, vecinos, colegas, camaradas y varios etcéteras.

¿Habrá un destino escrito, una especie de mandato para que uno se cruce con sujetos olvidables a futuro? Vaya uno a saber. 

Lo cierto es que elegí los olvidos a contar y me dispuse a escribir, pero finalmente mi cuaderno quedó en blanco. 

La memoria es sabia, más sabia que yo.

Leído en la apertura del programa 699