Sale por las mañanas a recorrer el mundo que creó a su gusto. Recoge en el camino una rosa silvestre de entre el pasto fresco, pensando que es su regalo del día y eso la hace muy feliz.
-Cada cual tiene su cielo, piensa, ganado con pequeñas inversiones que se saldan siempre a favor.
La forma que le dio a ese mundo creado a su antojo, le produce mucho placer. Aunque no quepa en ningún otro mundo, y mucho menos en el real.
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