Una oración en la mañana
Que para trastocar el sigilo de la muerte
Se lleva consigo todas las metáforas
Invirtiendo así nuestros papeles.
El viento ya no arrasa la casa,
Y la lluvia apacigua mis arterias.
Si manso dejo al Sol velar por mi,
Miraré obsorto morir las caricias.
El vértigo no es lo mío, lo sabés
Y también que la fatiga me hunde.
Soy un náufrago en un mar muy ancho
De inconsistencias levemente contenidas.
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