jueves, 24 de febrero de 2022

La herencia de Almodovar

Sin pretensiones de responder a Kant o desafiar el pensamiento socrático, el gran Pedro se pregunta en "Madres paralelas" sobre la herencia. En modo más sencillo pero sin perder profundidad. 

La herencia de sangre, esa cuestión vital que puede buscarse, negarse, cuestionarse; que puede ser causa de orgullo y también de desesperación, como cuando se trata de recuperar la identidad.

De todo eso habla: herencias cruzadas, legados perdidos y recuperados parcialmente en la memoria y la urgencia de quienes están por partir y quieren dejar algo, un pedazo de historia representada, por ejemplo, en la recuperación de un sonajero que no se halla pero se sospecha en qué bolsillo se aloja. Historias así de chiquitas pero enormes desde lo simbólico.

Y claro, en algún momento la herencia negada estalla en la cara, salta a la vista, recobra vida para demostrar que la historia no se calla, como acertadamente Pedro nos dice a través del enorme y siempre certero Galeano.

Por supuesto, todo esto revestido, o más bien engalanado por la estética Almodovar: colores, planos, lugares, miradas hablan también, como un marco necesario para que la historia duela un poco menos, pero quede igualmente clara.

Chapeau, Pedro. Otra historia, que como "Dolor y gloria", cala el alma.

martes, 11 de enero de 2022

Compulsión onírica

Los sueños son el ámbito natural para dirimir cuestiones irrelevantes, por tratarse de ese lugar ya de por sí construido a pura invención. O a puro engaño, que para el caso sería lo mismo.

En un sueño todo responde solo a su propia lógica, entendida como natural. Tales cosas suceden entre situaciones cambiadas, diferentes de la realidad, 

Cuando uno hace lo que hace en un sueño, ¿lo hace por una compulsión no resuelta? ¿O será que, en ese entorno permisivo, todo sucede como una especie de recurso natural? 

Tal vez la memoria se distrae de ese modo, descargando iras. Vaya uno a saber.

Leído en la apertura del programa 611

miércoles, 4 de agosto de 2021

El recolector de sueños

(Escrito y leído por Alejandro Guarino
para la celebración de los 500 programas.
¡Gracias, Ale!)

Suelo despertar en las madrugadas y verlo con sus pupilas amarillas y su pequeña bolsa de colores, escrutándome de palmo a palmo. Cuando mis párpados intentan levantarse, él los baja con sus dedos suaves, alargados y yo vuelvo a sumergirme en el continente de Morfeo. 

Como el ratón de los dientes, él recoge mis sueños pero no deja nada a cambio debajo de la almohada.

Generalmente desecha los faltos de creatividad, arrojándolos al pozo profundo de la noche. Pero cuando algo lo conmueve, lo introduce en su saco para extraerlo cuando necesita para mitigar una pesadilla. O en el mejor de los casos, puede llegar a convertirlo en realidad.

lunes, 19 de julio de 2021

Soy todo un perro

No soy como los cachorros, que viven corriendo detrás de los ciclistas o ladrando por igual a las ruedas de los autos y al gato del vecino, renegando del collar o del pretal como si les fuera en eso la vida o haciendo sus cosas con desparpajo no importa quién esté.

No señor. Yo soy un adulto que sabe comportarse, que se detiene ante los semáforos y las personas, que tiene un momento y lugar para todo, que ladra amenazante para proteger a los que quiere.

Si, señor. Soy todo un perro, que se jacta de su libertad. Así me domesticaron.

Leído en las aperturas de los programas 502 y 612

domingo, 30 de mayo de 2021

Disquisiciones

 -Al final, ¿sabés qué pienso? -me dijo.

Mis conversaciones con el Loco Mario siempre comenzaban así. Como si sus diálogos no tuvieran lugar solo en su cabeza, me lanzaba la pregunta o la conclusión sin ponerme antes al tanto de aquello que estaba dialogando consigo mismo. 

-Cuando era joven -continuó-, mi cabeza era un infierno mientras mi cuerpo funcionaba a la perfección. Ahora que soy viejo...

-Vos no sos viejo -insinué-, tenés que...

-No me interrumpas -me dijo, abrupto-. Ahora que soy viejo, mi cabeza anda bien, se acomodó, pero mi cuerpo me pasa factura todo el tiempo. 

-Bueno -quise intervenir en su disquisición-, sucede que...

-Pará, ¿no entendés? -disparó casi con furia-. Lo que te quiero decir es que no sé si sé con cual quedarme, pero me inclino a pensar que, de no poder congeniar ambas cosas, cabeza bien lubricada y cuerpo cero km...

-Siempre sacando a relucir tu pasión por los fierros, vos...

-...no sabría qué elegir -me ignoró-, aunque al final la cabeza se arregla, viste.

Carraspeó, como para aclarar la voz y continuar, pero se llamó a silencio. No dijo ni una sola palabra más al respecto. Pero claro, es el Loco Mario. Seguramente sigue buscando una respuesta conversando consigo mismo. 

Después de todo, lo entiendo. Siempre creyó que aquellas eran sus conversaciones más inteligentes.

lunes, 17 de mayo de 2021

La casa se vacía

La casa se vacía,
de a poco pierde pasos,
pierde sonidos cotidianos,
o los troca por aroma de ausencia,
por dolor de extrañar,
por silencio de adioses
queridos pero no dichos.

Y más casas se vacían,
más silencio, más pesar.
Atropella la memoria,
avanza lenta, impune
transita un desengaño,
el de no vernos ya más.
Y no, no me perdonaría olvidar.

Leído en la apertura del programa 490

viernes, 2 de abril de 2021

Cartas en el chocolate

Vítores al déspota, mientras los pibes se morían de miedo.
Después se les reclamó morirse en serio
o ser matados por la indiferencia.
"Si quieren venir que vengan, total los mandamos a ellos,
nosotros nos quedamos en el balcón, calentitos, wisky en mano"
Y una plaza que trocó los apaleados días antes por estos obsecuentes de ahora.

Cierre. Tanda. Otro tema. ¡Vamos, Argentina, a perder un mundial!
Además de las islas, por cierto.

Recuerdos que se mezclan, así, enrevesados.
El dolor, el enfado, el tiempo no son generosos en el recuerdo.
Como el recuerdo de una vuelta en derrota y en olvido.
Y las joyas donadas a la codicia de unos milicos de oropel.
Y la ropa y alimentos que nunca llegaron a destino.  
Y el chocolate con un mensaje de amor adentro, vendido en un quiosco de Rada Tilly.

Resulta que el "manto de neblina" estaba en los ojos de unos,
mientras otros muchos eran lanzados al olvido desde la escotilla de un avión.

sábado, 6 de marzo de 2021

Que lo has logrado

Pandemia, cuarentena, encierro, ansiedad. 
Resistencia. 

Virus, dolor, muerte, enfermedad. 
Resiliencia. 

Como ese pastito verde que sale por entre el cemento, 
o la flor que crece en el basural 
o la raíz que rompe la vereda que le imponen, 
así el arte, el amor, la vida se abren paso. 

Yo reescribí algunos refranes en esta pandemia: 

Dime quién te llora y te diré si has amado. 
Dime si renaces cada día y te diré que lo has logrado.

Leído en la apertura de programa 479

sábado, 6 de febrero de 2021

Etapas

Podría decirse que la vida, 
la vida de uno, digo, 
se divide en dos etapas: 
La primera, cuando suceden 
más nacimientos que muertes. 
La segunda sería aquella 
en la que nos acontecen más muertes. 
La suerte me favoreció
con mucho de lo suyo en la primera.
Esta, la segunda, me encerró en su loop 
de partidas sin solución de continuidad.
Trato de convencerme,
(siempre uno lo ha escuchado),
es la vida, a todos nos etcétera. 
Insisto, no me cuaja y me niego,
pero así son las cosas. 
Entonces, decido sumar
y las matemáticas me cierran: 
la primera más la segunda 
es igual a un renacer
en cada arribo
y en cada recuerdo.

Leído en las aperturas de los programas 523 y 603

lunes, 7 de diciembre de 2020

Contradicción pura

He amado sin ser correspondido 
tanto como he correspondido sin ser amado. 
He transitado tantos caminos, 
como deambulado sobre una cuerda floja. 
He dicho algunas verdades incómodas 
tanto como me arrepentí de haber callado. 
He mentido y me han desmentido 
tanto como he negado hechos ciertos.
He ido y he vuelto a ninguna parte 
y allí reposé para quedarme dormido. 
He visto el afuera y también el adentro, 
siempre con los ojos vendados. 
He subido y he bajado, descalzo, 
y he remado en lugares secos.
Siempre he acertado lanzando de lejos, 
y errado con el blanco cercano. 
He abierto y he cerrado,
he arrancado y plantado, echado sobre espinas, 
y he vuelto a escribir las páginas que había borrado.
Soy pura contradicción. 
Soy humano.

Leído en las aperturas de los programas 475, 516, 591, 661

martes, 10 de noviembre de 2020

El momento del amor

Una suma de favores que se entrelazan 
trepa por mis brazos, atraviesa mi cabeza, 
toca cada una de mis células y se extiende por mi alma.

Nada hacía presumir 
tal explosión de los sentidos.

Si ayer me veías solo en sueños,
hoy el amor me atañe y ya no me transparento.
Ese color, un dolor, es el placer que me produce tu forma de soñar. 

Cuando caiga el día
estaremos convencidos de la vida. 

Aunque nadie nos vea, nos encontraremos sin pesares
y reconociendo en el eco de los sonidos,
el momento del amor.

Leído en las aperturas de los programas 478 y 641

martes, 20 de octubre de 2020

Amagues

Mil veces hice hoy el amague de llamarte, pero esta vez quedará en la intención. Viste que soy jodido, ya me inventaré otros modos...

Sin dudas, se trata de corporizar en la memoria lo que el cuerpo me niega.

Porque sé, lo aprendí de vos, que las cosas son cuando uno se las apropia creando anticuerpos para el olvido, no cuando las vemos.

El valor de una vida que vive después de vivir se mide, yo creo, por las veces en el día que se siente cerca. Tanto como para llamarte aunque no estés.

Leído en la apertura del programa 468

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Ilusión de mar

'Fui víctima de una ilusión', dijo el Viejo Navegante a la Deriva, mientras observaba el horizonte con la vista nublada de anhelar mareas.

'Ilusión de mar, ilusión de vientos, ilusión de ilusiones', continuó lamentando, casi como un mantra salido de una boca en agonía. 

El aroma, la bruma y la espuma del mar no eran suficientes: el canto de Sirena -de su Sirena- ahogado en puertos, le apretaba el alma como el peso de un ancla con destino de fondo y cadenas rotas.

Presentado en las aperturas de los programas 464, 525 y 596

martes, 25 de agosto de 2020

No digan que no hay más poesía

No digan que no hay más poesía 
y tampoco digan que faltan poetas.
Mientras gire el mundo y las hojas caigan,
y los cuerpos se junten y las caras reflejen
las horas, los días y los para siempre;
mientras los deseos se tienten recorriendo las veredas
y los cielos se limpien luego de cada tormenta,
y en tanto los caminos se abran 
para que los transites sin aduanas ni límites, 
y mientras las bocas se abran a la lluvia
y la sangre recorra tus pasiones,
y sueñes en sueños con una ronda de favores,
habrá poesía y existirán los poetas.
Abramos pues, los oídos del alma.

Leído en las aperturas de los programas 460, 517 y 629

martes, 18 de agosto de 2020

Receta

Tómese un cerebro mal usado, preferentemente sin limpiar de la noche anterior luego de una resaca, aunque no se haya bebido otra cosa que agua o similar. Llénese hasta la mitad de palabras huecas y complétese con oídos sordos. Recórtense y péguense luego párrafos de lo que sea, cuidando de mantener una consistencia firme con las tonterías ya aceptadas. Adórnese con ellas la superficie de la mezcla, y sírvase bien frío. Luego pregúntese por qué su vida está cruda, y encienda el horno. 

Leído en la apertura del programa 462