Si, señor. Soy todo un perro, que se jacta de su libertad. Así me domesticaron.
lunes, 19 de julio de 2021
Soy todo un perro
Si, señor. Soy todo un perro, que se jacta de su libertad. Así me domesticaron.
domingo, 30 de mayo de 2021
Disquisiciones
-Al final, ¿sabés qué pienso? -me dijo.
Mis conversaciones con el Loco Mario siempre comenzaban así. Como si sus diálogos no tuvieran lugar solo en su cabeza, me lanzaba la pregunta o la conclusión sin ponerme antes al tanto de aquello que estaba dialogando consigo mismo.
-Cuando era joven -continuó-, mi cabeza era un infierno mientras mi cuerpo funcionaba a la perfección. Ahora que soy viejo...
-Vos no sos viejo -insinué-, tenés que...
-No me interrumpas -me dijo, abrupto-. Ahora que soy viejo, mi cabeza anda bien, se acomodó, pero mi cuerpo me pasa factura todo el tiempo.
-Bueno -quise intervenir en su disquisición-, sucede que...
-Pará, ¿no entendés? -disparó casi con furia-. Lo que te quiero decir es que no sé si sé con cual quedarme, pero me inclino a pensar que, de no poder congeniar ambas cosas, cabeza bien lubricada y cuerpo cero km...
-Siempre sacando a relucir tu pasión por los fierros, vos...
-...no sabría qué elegir -me ignoró-, aunque al final la cabeza se arregla, viste.
Carraspeó, como para aclarar la voz y continuar, pero se llamó a silencio. No dijo ni una sola palabra más al respecto. Pero claro, es el Loco Mario. Seguramente sigue buscando una respuesta conversando consigo mismo.
Después de todo, lo entiendo. Siempre creyó que aquellas eran sus conversaciones más inteligentes.
lunes, 17 de mayo de 2021
La casa se vacía
de a poco pierde pasos,
pierde sonidos cotidianos,
o los troca por aroma de ausencia,
por dolor de extrañar,
por silencio de adioses
queridos pero no dichos.
Y más casas se vacían,
más silencio, más pesar.
Atropella la memoria,
avanza lenta, impune
transita un desengaño,
el de no vernos ya más.
Y no, no me perdonaría olvidar.
Leído en la apertura del programa 490
viernes, 2 de abril de 2021
Cartas en el chocolate
o ser matados por la indiferencia.
"Si quieren venir que vengan, total los mandamos a ellos,
nosotros nos quedamos en el balcón, calentitos, wisky en mano"
Y una plaza que trocó los apaleados días antes por estos obsecuentes de ahora.
Cierre. Tanda. Otro tema. ¡Vamos, Argentina, a perder un mundial!
Además de las islas, por cierto.
Recuerdos que se mezclan, así, enrevesados.
El dolor, el enfado, el tiempo no son generosos en el recuerdo.
Como el recuerdo de una vuelta en derrota y en olvido.
Y las joyas donadas a la codicia de unos milicos de oropel.
Resulta que el "manto de neblina" estaba en los ojos de unos,
mientras otros muchos eran lanzados al olvido desde la escotilla de un avión.
sábado, 6 de marzo de 2021
Que lo has logrado
sábado, 6 de febrero de 2021
Etapas
lunes, 7 de diciembre de 2020
Contradicción pura
martes, 10 de noviembre de 2020
El momento del amor
Nada hacía presumir
Si ayer me veías solo en sueños,
hoy el amor me atañe y ya no me transparento.
Ese color, un dolor, es el placer que me produce tu forma de soñar.
Cuando caiga el día
estaremos convencidos de la vida.
Aunque nadie nos vea, nos encontraremos sin pesares
y reconociendo en el eco de los sonidos,
el momento del amor.
Leído en las aperturas de los programas 478 y 641
martes, 20 de octubre de 2020
Amagues
Sin dudas, se trata de corporizar en la memoria lo que el cuerpo me niega.
Porque sé, lo aprendí de vos, que las cosas son cuando uno se las apropia creando anticuerpos para el olvido, no cuando las vemos.
El valor de una vida que vive después de vivir se mide, yo creo, por las veces en el día que se siente cerca. Tanto como para llamarte aunque no estés.
Leído en la apertura del programa 468
miércoles, 9 de septiembre de 2020
Ilusión de mar
'Ilusión de mar, ilusión de vientos, ilusión de ilusiones', continuó lamentando, casi como un mantra salido de una boca en agonía.
El aroma, la bruma y la espuma del mar no eran suficientes: el canto de Sirena -de su Sirena- ahogado en puertos, le apretaba el alma como el peso de un ancla con destino de fondo y cadenas rotas.
Presentado en las aperturas de los programas 464, 525 y 596
martes, 25 de agosto de 2020
No digan que no hay más poesía
Mientras gire el mundo y las hojas caigan,
y los cuerpos se junten y las caras reflejen
las horas, los días y los para siempre;
mientras los deseos se tienten recorriendo las veredas
y los cielos se limpien luego de cada tormenta,
y en tanto los caminos se abran
y mientras las bocas se abran a la lluvia
y la sangre recorra tus pasiones,
y sueñes en sueños con una ronda de favores,
habrá poesía y existirán los poetas.
Abramos pues, los oídos del alma.
martes, 18 de agosto de 2020
Receta
jueves, 23 de julio de 2020
Futuro
El vértigo de lo que vendrá lo ha cegado.
El pesimista lo observa solo para clamar por su oscuridad,
porque el futuro lo asfixia.
El melancólico lo pondrá en borroso espejo con el pasado,
solo como lamento.
El optimista velará por siempre su llegada.
El futuro lo llama, lo atrapa con sus colores,
que de tan brillantes parecen imaginarios.
El sabio sabe que está, que el futuro es aquello
en lo que este presente concluirá y lo respeta.
Aunque no le crea, a veces.
Pero el futuro se define solo a sí mismo.
Ilusión de pocos, vela que se despliega
y navega más velozmente
a medida que el pasado se agiganta a sus espaldas.
Y yo, llegando al final de estas líneas,
aquellas que fueron futuro alguna vez
y serán pasado cuando se lean.
Así de fugaz, es todo.
sábado, 27 de junio de 2020
Distintos tiempos, diferentes lugares
Fue la última vez que coincidieron en espacio y tiempo.
Porque inexplicablemente cayó sobre ellos una especie de maldición, una condena a vagar por esta vida y por este mundo sin volver a encontrarse. Aunque lo desearan, a pesar de anhelarlo, por más que lo buscaran, no volverían a encontrarse. Jamás.
Cuando él llegaba a la ciudad Tal, ella ya había partido. Cuando ella arribaba al pueblo Cual, él ya no estaba porque había partido hacia Aquel. Y así en más, vez tras vez, año tras año.
Podría suponerse que en estos tiempos de hipercomunicación las cosas serían más sencillas. Porque claro, al inicio de la relación la correspondencia principalmente era el medio, su manera de saberse cerca -y no la telefonía de larga distancia, fuera de su alcance. Y con cierta dosis de razón sospechaban que la morosidad del Servicio de Correos tenía gran parte de la culpa de sus desencuentros. Cuando arribaba la correspondencia, ya era tarde. Él ya estaba en otro lugar, ella ya había partido de otro sitio.
Pero no. Ni el correo electrónico, ni los mensajes de texto, y ni siquiera la mensajería instantánea, todos ellos onmipresentes e impertinentes, nada podían contra aquel estigma del desencuentro: él y ella no llegaban jamás a coincidir en el mismo espacio y tiempo.
Aún hoy, si se les pregunta ellos afirman que lo lograrán, en algún lugar algún día lo conseguirán, aunque íntimamente guarden el inefable anhelo de que aquel encuentro no se de muy tarde, demasiado tarde.
Ellos desean estar frente a frente y sentir que se agita su respiración.
martes, 23 de junio de 2020
Caen las cenizas
Caen las cenizas levemente
que volvieron el cielo gris
mientras siento en la garganta y la nariz
olor a humo,
perfume a fuego,
aroma a saqueo,
fragancia a desidia
hedor a vagancia y complicidad política.
Las islas arden,
el río corre,
gira la rueda
de las estaciones
y todo pasa.
Ni bien se pueda
los cascos de fibra
surcarán el lecho
plagado de plaguicidas
y soda caustica
con que curamos
las semillas que comemos
y la pulpa de los árboles talados
para nuestros afiches
y la hoja de papel en la que escribo.
Nuestra presencia
proporcionalmente directa
a la ausencia del resto de los seres
al igual que el arco iris
sobre la superficie del agua.
Motores que mueven y matan,
como el fuego,
como nosotros.
¿Si estamos tan caliente por qué no explotamos?
Porque se nos hace tarde…
Leído en las aperturas de los programas 451 y 544













