martes, 26 de marzo de 2013

Pérdidas

No sé en dónde la perdí, pero lo cierto es que me angustié mucho.

Era una pavada, sencillita, sin otro valor que el hecho de que me la regaló mi viejo antes de morir. Imaginate.

Cómo, efectivamente, desconozco el lugar en donde la perdí, comencé a caminar todo el tiempo mirando al suelo, a ver si la encontraba, porque en aquellos años mozos todavía creía en las casualidades.

No vi a mis hijos crecer, ni cuando perdí mi trabajo, ni cuando me abandonó mi mujer, ocupado como estaba mirando al suelo. Ahora que estoy aquí en mi lecho sin poder ponerme de pié para buscar el dichoso objeto, empiezo a intuir que hubo mucho valioso cerca mío que no vi por mirar al suelo buscando lo perdido.

Tal vez el destino del tonto sea no poder mirar hacia arriba, ocupado como está intentando recuperar lo que por alguna causa perdió y ya no volverá a encontrar.

Leído en las aperturas de los programas 123 y 441

viernes, 15 de marzo de 2013

Un rato más

Y cuando finalmente llegó a la Luna, comprendió que el combustible de su nave sólo se agotaría si dejaba de soñar.

A pesar de que la hazaña le llevó toda la noche, amerizar sólo le tomó sobresaltarse con el sonido del despertador.

Apenas abrió los ojos, se convenció de que la vida de aquel que levanta vuelo con el sólo impulso de su imaginación suele ser dura, aunque bastante satisfactoria.

Por eso se sacudió el polvo lunar de las medias, y se dio vuelta para seguir durmiendo un rato más.

Leído en las aperturas de los programas 114, 276 y 420

miércoles, 13 de marzo de 2013

El silencio


Nada dice más que el silencio cuando no hace falta decir más. O cuando ya no hay más que decir.

No hay música sin silencios: aun en el espacio, los planetas danzan. Si no la oímos, no significa que no haya música allí.

Cuanta verdad hay en el silencio. Y como toda verdad no tiene punto medio: es un amigo consejero, o es un enemigo insoportable.

Como signo de puntuación musical, se usa el silencio para medir la pausa tras una sucesión de sonidos, el descanso. Como signo de identidad de estos tiempos, se usa el silencio justamente para evitarlo.

Leído en las aperturas de los programas 117, 443 y 578

lunes, 11 de marzo de 2013

La línea

Como un equilibrista con un lápiz a modo de barra de equilibrio, me subo y recorro de una punta a la otra aquella línea, la que cruza por encima de todas las penas.

Palabra por palabra, recuerdo a recuerdo, una melodía y otra melodía, como un simple y bendito transeúnte de lo que el día me permitió contemplar.

Leído en las aperturas de los programas 113, 307, 465 y 615

viernes, 1 de marzo de 2013

Decires

Decir, le parece sencillo. Sin embargo, sabe que toma un arduo trabajo como de labranza decir aquello que se sabe y no se quiere, o que se quiere y no se sabe, o no se puede.

Un caminante ensimismado marcha bajo su propia carga, sin mirar a los lados. Él en cambio, aligera su mochila y troca carga por palabras, y sigue caminando.

Sabe también que si una palabra se puede sembrar, es de esperar que sea regada y florezca en miles de decires espléndidos, todos igual de fragantes, listos para ser repartidos pero sin podar.

Simplemente, allí están, para ser luego devueltos con una mirada.

Leído en las aperturas de los programas 112 y 445

viernes, 22 de febrero de 2013

Palabras

Palabras.

"Las palabras nunca son inocentes", dijo el Juez.
"Las palabras siempre vienen cargadas", dijo el pistolero
"Las palabras nunca caminan solas", dijo el peregrino
"Las palabras jamás se escapan", dijo el carcelero.

Palabras.

Hay quienes hacen nudos con las palabras,
y llaman a esos nudos, "respuestas".
Y hay quienes entretejen nidos con palabras,
y llaman a esos nidos, "preguntas".

Respuestas, ya tengo.
Lo que necesito son preguntas,
Nidos entretejidos con palabras,
para encontrar mis propias respuestas.

Leído en las aperturas de los programas 111, 297, 413

viernes, 15 de febrero de 2013

El arte de combinar

[Gracias a Jorge Pérez Perri por rescatar el borrador escrito a las apuradas y hecho un bollo luego de leerlo...]

Leído en la apertura del programa 110. 

viernes, 8 de febrero de 2013

Un año sin Luis

El programa de hoy es un programa, ustedes sabrán disculpar, autorreferencial.

El año pasado para esta misma fecha abríamos la emisión diciendo que había partido Luis Alberto Spinetta, el autor de la banda de sonido de nuestra vida.

De allí entonces, estas ganas de compartir con ustedes MI banda de sonido, la de mi vida. La deslumbrante lírica de Almendra, las canciones de Pescado que sacábamos con la guitarra, mi primer recital de Invisible, la rara geometría de Artaud, el alma de diamante brillando tanto como nuestra mirada.

 Más que un homenaje al Flaco Luis, de los tantos que hay en estos días, el programa de hoy pretende ser -o al menos eso espero- una suerte de invitación a recuperar, a revivir nuestra propia biografía a partir de la obra de Luis Alberto Spinetta.

 Qué mejor recuerdo a un año de su partida. Y que mejor reconocimiento para un artista. Es su palabra -y su música-, la del amigo que no está, que nos ha de llegar igual.

Leído en la apertura del programa 109

viernes, 1 de febrero de 2013

Apertura del ciclo 2013: Cambios

Nos gusta la idea de un nuevo comienzo.

Porque todo nuevo comienzo es un cambio.

Es el tránsito de un estado a otro: desde los cambios físicos de la materia hasta las revoluciones que estudian las ciencias sociales.

Desde la vida que renace vez tras vez y hasta la misma salida del sol, todo está comenzado nuevamente, todo el tiempo.

Un nuevo comienzo propone siempre la expectativa de renovación, al tiempo que habilita una continuidad mejorada por lo ya aprendido y por lo que se aprenderá ahí hasta la próxima vez en que sea necesario un cambio.

Un nuevo ciclo alienta expectativas, renueva compromisos y confirma convicciones. También para un programa de radio.

La expectativa: continuar creciendo.

El compromiso es con la difusión de música de calidad.

Y nuestra convicción: lograrlo dependerá de continuar tejiendo este entramado de voluntades llamado Gigantes Gentiles.

Sus artífices: oyentes, amigos, músicos, colaboradores, operadores, auspiciantes, nosotros.

Bienvenidos a un nuevo comienzo: una nueva temporada del programa de radio que hacemos entre todos.

Leído en la apertura del programa 108

martes, 15 de enero de 2013

Con un reflejo le basta

La luna está.
La veo desde el patio espléndida como siempre,
tanto como cuando nos seguía,
porque éramos chicos y nos daba el gusto
de andar a nuestro paso al costado de la ruta.
Y ni hablar de su prestancia
para no estar por culpa de una nube,
y aun dejarnos saber de su brillo:
con un reflejo le basta.
Se refleja en el río, en el mar,
en ese ojo de agua y en el charco sencillo.
Luz blanca, clara, bella de toda belleza,
deshace cualquier oscuridad
e ilumina a los poetas.
Hace cantar a los grillos y envidiar al sol,
que sabe que la luz es suya
pero no enamora como cuando ella la refleja.
Los amantes la esperan
para decirse frente a ella cuanto se importan.
Los ciegos la desean, los sordos se consuelan,
los mudos desearían decir,
que se sepa lo que de ella piensan.
Luna de brillo intenso, imposible de negar.
Dominio celeste que nos hace hablarle,
desearla, quererla, esperarla en su salida
y anhelarla en su partida.
Y vos, mi amor, presente en mi cielo,
tan clara y única,
mi propia Luna.

Leído en la apertura del programa 194

sábado, 24 de noviembre de 2012

El postre, primero

...para CF

Colocó las velas rojas estratégicamente entre los dos mantelitos individuales de colores alegres y acomodó las dos copas grandes para el Catena malbec cosecha 2005.

- Desde ya te digo, no iba a escatimar en gastos para una noche así -se dijo a sí misma.

Había leído en alguna revista que las velas aromatizadas con canela son mucho mejores para una ocasión como ésta, habida cuenta del efecto afrodisíaco que se le imputa a la tan delicada especia. Así que sus velas rojas especiales tenían aroma a canela.

- Buen detalle -se halagó.

Sacó del aparador la vajilla para ocasiones especiales -la ultima vez que la usó fué para celebrar aquel ascenso, ¿hace cuanto?-, y colocó en las servilletas el sujetador que compró también para esta noche.

- Nunca está de más estrenar algo -se convenció.

El toque final fue el adorno de rosas en el centro de la mesa.

La vestimenta, claro, también acompañaba. Aquel vestido negro de falda corta y buen escote no era cosa de ignorar, y nunca lo creyó más apropiado.

Ah, la música. Claro, ¡cómo no! El disco de Roberta Flack era setentoso pero ya clásico, y además ellos lo habían usado de banda de sonido en muchas de sus batallas.

- Strumming my pain with his fingers, Singing my life with his words... -se cantó en un susurro.

Para el menú tampoco había retaceado. Como entrada, una ensalada de escarola, achicoria y berros, aderezada con unos mariscos rehogados con un poco de ajo y aceite de oliva virgen. Como plato principal, solomillo en hojaldre con panceta, queso y salsa roquefort. Y para el postre, unas fresas con crema de leche, caramelo y helado, desde ya que aromatizado con vainilla, otra especia de supuesto efecto afrodisíaco.

- Pero con probar no se pierde nada -se alentó.

Luces tenues, velas encendidas, música suave...

- Telling my whole life with his words, Killing me softly, With his song... -insistió.

Ahora, a esperar. En unos minutos, él estaría entrando por esa puerta para encontrarse frente a frente con todo ese despliegue de detalles que sólo el amor puede atender y entender.

Cuando llegó, no se dijeron palabra. Ella leyó en su rostro, en sus ojos, aquel manojo de emociones que en su boca no atinaban siquiera a emitir sonido. Pero con eso alcanzaba. Le tomó la mano y caminaron juntos hacia la mesa, tan delicada y atentamente preparada.

Fue recién al sentarse que él pudo hablar. Y la frase que escuchó no hizo más que darle el halago más esperado y bello.

- Comer, puedo comer con quien sea -le dijo.

Entonces él tomó su mano, y mirándose a los ojos se dirigieron a la habitación. La cena, con sus velas de cera aromatizadas con canela y su vino malbec aun no abierto, podía esperar.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

sábado, 27 de octubre de 2012

Mate cocido

No renunciaba a sus hábitos de niño bien: cuando se le acabó el té comenzó a tomar, según él, "mate bordado", que es más fino que cosido. Consideraba que el esfuerzo de seguir siendo un dandy a pesar de todo, bien valía una falta de ortografía.

Leído en la apertura del programa 223.

viernes, 26 de octubre de 2012

Mercado

A ciertas cosas las reglas de mercado no les quedan.

Por ejemplo, ¿quién podría pedirme un comprobante, un remito, un recibo o una factura por todo concepto, de mis sueños?

Leído en la apertura de los programas 118, 273 y 506.

miércoles, 27 de junio de 2012

El punto exacto

El punto exacto en el que confluyen las penas es un lugar en el que no se disimulan, ni se enmascaran, ni se mienten. Simplemente se van, desaparecen.

Es el mismo punto exacto en el que, renovado, me deleito y recupero esa sensación de que todo va a estar bien mientras mi brújula me siga guiando hacia su centro.

El punto exacto en que ese milagro es posible, es aquel momento y lugar en el que nos fundimos en uno al encontramos.

Leído en las aperturas de los programas 169, 326 y 570