domingo, 27 de septiembre de 2026

No sé cuando vendrá

Un tal Marlbrough, Marlboro o simplemente Mambrú -gracias a los avatares del tiempo y la dicción-, se fue a la guerra hace tiempo y no sé, nadie sabe cuándo vendrá.
 
Vendrá para la Pascua, decían, y yo pasé ya sesenta y siete Pascuas sin que se le viera un pelo. O tal vez vendrá para Trinidad, aseguraban otros. Yo no entendía,  ¿qué era eso de Trinidad?

Pero pasó la Pascua, pasó la Trinidad -vaya a saber uno cuando-, y el mentado no volvió. Finalmente, según alguien compuso en la canción infantil, Mambrú habría muerto en la guerra. 

Sin embargo, los libros de historia cuentan que John Churchill, de profesión duque de Marlborough, portador de cicatrices varias, sospechado alguna vez de traición, murió en su cama ya anciano.

Qué cosa con los adultos, que no entienden nada de hacerle caso a las canciones de los niños. 

domingo, 20 de septiembre de 2026

El tiempo

El tiempo, ay, daba prisa a los hombres.
Philip K. Dick

El tiempo apura
                  corre
                  sana
                  pasa
                  revela
                  dice.    
                    Se pierde
                    es cruel
                    es dinero
                    es irreversible
                         continuo
                         relativo
                         inexorable
                         subjetivo
                         paradójico
                    es veloz
                    no para.

                    Y apremia.

Leído en la apertura del programa 723

miércoles, 16 de septiembre de 2026

En blanco

Tontamente apurado y distraído me encuentro súbitamente atrapado entre las redes de sueños que me abruman. 

Ojo que no suelen ser pesadillas, no son tan graves o tremebundas, son sólo sueños que me abruman, como dije, y me convenzo. 

Los hay tales que no quisiera despertar y luego están aquellos de los que asustan de tan vívidos y posibles. Dicen que es el subconsciente o algo así, alumbrando aquellos espacios que la mente niega despierta. 

Cómo deseo que aquello fuera diferente. ¿Para qué sufrir en la vigilia por aquello que sólo sucede en la mente durante lo que debiera ser un dormir reparador en la noche? 

Un ser moriría sin dormir y casi seguro que habría la posibilidad también de que muera en un sueño. 

Difícil transitar por tanta desgracia agazapada y lista para el salto mortal. Juro que colgaría mis sesos de una soga, como dice la canción de adolescencia, y que allí el aire fresco me deje despertar con la mente, digamos, en blanco.

Leído en la apertura del programa 720