miércoles, 18 de enero de 2012

El paraíso

El paraíso está a la vuelta de la esquina. Pero la cuadra es larga y yo recién voy más o menos por la mitad.

Saludo a este vecino y a aquel. Miro las flores de los jardines -de los que todavía quedan-, y me da por mirar también a veces a los pibes jugando a la pelota o a los novios dándose el adiós que no quieren y prolongan con un beso más.

Miro alegre las ventanas abiertas y me pregunto por las cerradas, qué esconderán. Las hojas de los árboles todavía no caen porque falta mucho para marzo, y por eso el follaje verde meciéndose con el viento es todo un espectáculo en sí mismo que me atrae y me gusta mirar.

Y los autos y el empedrado y el agua que corre en los cordones y las baldosas flojas. Todo eso es parte del paisaje que me distrae, pero poco. No me olvido que el paraíso está a la vuelta de la esquina.

Leído en la apertura de los programas 125, 271 y 568

lunes, 16 de enero de 2012

La decisión

Siempre quise escribir una historia que comenzara así: "Esta es la historia de... "

Pero me pone muy triste pensar que cuando termine de escribirla, será otra historia que se termina.

Cansado como estoy de historias que se terminan, he decidido dejar que la historia se escriba sola.

Leído en las aperturas de los programas 121, 291 y 447

domingo, 8 de enero de 2012

Imagina paraísos

"... Llegar al paraíso por la escalera de la sorpresa."
Ralph Waldo Emerson

"Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine." 
George Lucas

La bruma se abandona como abriéndose al primer deseo, mientras en lo más alto del tajamar la figura le impone el sentido a tanto avance.

Un hastío de marea que se rompe sin más orden que interrumpir prestamente la danza de brillos a partir de un estertor que no es inesperado, sólo está a destiempo.

El destino de la sorpresa, según parece, es el fin del no saber o del no querer, uno que se presenta sin anunciarse, para sellar con su impertinencia la rueda que cierra la cueva que es entrada de todos los temores.

Ironía de la mecánica de las sorpresas, se me hace que aquella que habilita el paraíso comienza por no esperar a que suceda, como con cualquiera de ellas. Imagina tu paraíso, entonces, y que salvados sean tus sueños mientras se apronta, libre, la sorpresa.

Leído en la apertura del programa 143

martes, 3 de enero de 2012

Apetencias

No es sencillo vivir lo efímero con estas ínfulas de trascendencia.
Yo vengo de la vida y voy hacia lo que resta
sólo conociendo de mis orígenes el anteayer de un linaje simple,
uno sin más pretensiones que dejar algo a quien viniera,
y que el siguiente tenga lo que le toque o, con suerte, quiera.
Y sin embargo todos ellos fueron y sintieron y pasaron
y desearon y vivieron y sufrieron sin dejar otro registro, según parece,
que el nervio hecho polvo vaya a saber uno durmiendo adonde.
Será cosa de apropiarse del hoy y de la próxima hora,
y con eso esperar el siguiente instante soñando con una certeza,
esa que le pertenece solamente a este ahora de respirar sin más.
Todo, según se ve, es transitorio, efímero y escapa al más simple control.
Pero como optimista sin remedio todavía aprecio aquella sensación,
la de permanencia y trascendencia que logro cuando a la gracia de tenerlo,
le añado mi sangre y mi apetencia, para nada fugaz,
de querer lo que quiero y quererlo mío y quererlo eterno.

Leído en la apertura del programa 189

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Soy persona

¿Qué soy, sino momento, ambición, búsqueda, frustración, deseo?
Concepto inacabado, luz entre las sombras del permanente espanto
de ser esencia primitiva en búsqueda sin brújula del rumbo abandonado.
Vaya sortilegio en que ha caído aquel que ha alejado de su vista
lo efímero de los días, lo pasajero de las miradas, lo frágil del pulso,
lo vano de exigir en el humano virtudes de bestia mordiendo el cuello ajeno.
¿Quién dice que debemos ser perfectos en este valle de huesos raídos y secos?
Si es que puedo pensar bien, tender mi mano y recuperar lo perdido
seguramente tendré mucho más que un suspiro entre fin y comienzo,
entre sueño y vela, entre mi vida y mi muerte, entre el relato y lo oido.
Este manojo de tendones, fluidos, sentidos, piel y latidos llamado ser,
que pretende volar pero sólo lo puede en remanidos sueños,
es quien soy, quien puedo, quien quiero, a quien anhelo pero no llego.
A quien pierdo en la lejanía de ese horizonte que de continuo se retira
siguiendo el ritmo del universo y el preciso sentido de su geometría elusiva.
Sin embargo, a pesar de esto y de aquello, y del devenir del desvelo,
sigo buceando el sentido en mi ser, aunque lo humano me vaya en ello.

Leído en la apertura del programa 181.

martes, 20 de septiembre de 2011

El cántaro

Aquel era un cántaro muy especial: tanto lo esperó la fuente que al final se secó.

Leído en la apertura del programa 220.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El tiempo y la piedra

La pequeña piedra toma una forma casual, la que al correr le moldea el agua. Simplemente tiene de su lado al tiempo y al tiempo deja hacer su trabajo.

En eso la piedra y yo somos diferentes: aunque conozca la forma de mi deseo y los días pasen y más claro pueda verlo, no tengo al tiempo obrando de mi lado.

Y si ansiara tener todo y aun el paraíso, finalmente tendría solo una utopía, triste consuelo: dejar correr el agua en mis flancos para creer que el tiempo decide lento en su lento paso.

Leído en las aperturas de los programas 188, 437 y 636

viernes, 9 de septiembre de 2011

Una mueca sonriente

-Seguramente te resultará obvio, pero me di cuenta de que la vida está hecha de pequeños detalles.

Dicho esto, se llamó a silencio. Supo con absoluta certeza que ella había captado su mueca sonriente al decirlo, porque nunca jamás se le escapa un detalle. Es más, quién lo había educado en el delicado arte de captar lo sutil y transparente de los pequeños gestos había sido justamente ella: aquella nota escrita y enviada a tiempo, esa mirada de aprobación, un suspiro antes de una respuesta complicada. En fin, detalles.

Él había consumido casi la mitad de su vida -al menos, esa parte del total que suponía viviría- mirando, buscando, intentando asombrarse con los grandes momentos, las situaciones espectaculares, las respuestas resonantes y hasta los regalos sorprendentes. Pero claro, siempre llegaba a la misma conclusión:

-Es lindo, pero...

Ahora que comprendía los secretos de la sutileza y la maravilla de los detalles, disfrutaba detenerse ante las pequeñas cosas, los bellos instantes o los cruces casuales -como aquella vez que se quedó absorto mirando como un joven hacía un cisne con el papel metalizado de los cigarrillos y se lo regalaba a su chica, que lo agradecía como si hubiese recibido el diamante más brillante del mundo. Pero él no admiró en ese momento la destreza del muchacho, claro, sino la belleza de los detalles: la perfección del cisne de papel, la expectación de ella ante el artista creando, la cara del enamorado delatando su enamoramiento.

Tal como él suponía, ella advirtió aquella mueca, pero como especialista en detalles que era también se dio cuenta de que él se había escapado ensimismado en aquellos pensamientos y estuvo a punto de reprocharle:

-Si, y sería un buen detalle que te quedes aquí conmigo en vez de perderte en tus grandes historias y recuerdos.

Pero no, no se lo dijo. Después de todo, él había dicho una gran verdad y ella no quiso perderse el detalle de sentir cuanto disfrutaba de verlo así, con aquella mueca sonriente.

Leído en la apertura del programa 218.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La esperanza

Si la esperanza es lo último que se pierde, trataré de caminar por lugares más bien iluminados. No vaya a ser que se me caiga en algún lugar oscuro y no la encuentre más.

Leído en las aperturas de los programas 115, 255 y 470

Tatuaje

Se lo cruzó de nuevo después de tantos años, al entrar en el perfil de un amigo en común para saludarlo por su cumpleaños. Fue ella quién se animó a abrir el juego, un poco porque tenía cosas para decir y otro poco porque intuía que él no lo haría. Siempre supo que pueden olvidarse muchas cosas de una vieja historia pero no las manías que ambos se toleraron alguna vez al son de ese amor de primavera.

- Tenía ganas de charlar con vos -le dijo-, quizás como una manera de reconciliarme con un momento de nuestras vidas. Fuiste el primero con el que experimenté muchos sentimientos nuevos. Y eso, como un tatuaje, está.

Conversaron un rato; se dijeron cosas de chicos con lenguaje de adulto y se despidieron hasta otra vez. Seguramente será mucho antes de lo que ellos mismos se imaginan.

Leído en la apertura de los programas 191 y 269

domingo, 4 de septiembre de 2011

Paradoja

Cuentan que el tipo escribió un libro titulado "Cómo ser un fracaso" y no vendió ningún ejemplar. Semejante éxito lo abrumó y dejó de escribir.

Leído en la apertura del programa 126

viernes, 2 de septiembre de 2011

Cerrado por reformas

Bajé la persiana de la sección reclamos, la que había abierto en el boliche de mi vida.

Pido lo que necesito pero tengo lo que merezco, así que, ¿para qué tener abierta otra cosa más que el alma?

Leído en las aperturas de los programas 122, 290 y 553

miércoles, 31 de agosto de 2011

Dama esquiva

Dama esquiva de voluntad férrea y generosa en dolores.
La llaman pasión pero a veces se disfraza y usa otros nombres.

Estoy alegre y llena mi algarabía de sombras y desazón.
Estoy triste y siembra mis dudas con semillas de tal vez.

No me pidan que albergue el deseo de renunciar a ella,
desde que ofrenda vida a mi vida con sus desvelos.

Pero me ruega, y no es fácil, que me atreva a dejar
que sus manos den forma a mi deseo y vuele.

Leído en las aperturas de los programas 184 y 492.

lunes, 22 de agosto de 2011

La nave dañada

Una barca pasa cerca y su estela me sacude. Mi equilibrio depende de mis pies, pero frente al oleaje brotado de aquella nao intrépida comienzo a estremecerme y a temer por mi vida.

-¿Y si bajas a tierra? -me dice el pequeño loco ilustrado que rara vez escucho- Allí tus pies estarían secos, firmes y bien plantados.

Lo pensé por un momento y bajé a mirar aquella estela desde tierra firme. Está en lo cierto: desde aquí se ve todo diferente, porque es suelo seguro y se puede mirar con claridad sin conmoverse.

Al notar que decido quedarme, el pequeño traidor vuelve a la carga:

-Pero, ¿no saldrás ya jamás a desafiar las olas y explorar lo vasto?- me dice.

-No te equivoques -le respondo-. Una nave dañada no se puede reparar en alta mar, pero ten por seguro que mi lugar está entre aquella espuma. 

Leído en las aperturas de los programas 162 y 444

jueves, 21 de octubre de 2010

Perderse

Perderse en lo obvio es tal vez la peor forma de perderse.

Cuando todo cae de maduro y sin recogerlo, lo miramos de lejos, tratando de aguzar la mirada para ver mejor, -sin reconocer lo que el corazón ya vio bastante claro-, doy por seguro que estaríamos matando al amor.

Si nos tocara escuchar en una de estas noches, como en esos cuentos de chicos, al viejo sabio de la aldea, seguramente diría que también se puede perder de vista aquello que está muy cerca, si es que no miramos con otros ojos.

Porque perderse en lo obvio es seguramente la peor forma de perderse.

Leído en las aperturas de los programas 157 y 436