No me avergüenzo de pedir ayuda. Nadie es tan fuerte como para no necesitarla en algún momento.
Es cierto que puede haber quién tome ese pedido de auxilio como debilidad e intente sacarle partido, pero es seguro que hay alguien que me quiere en serio y está siempre dispuesto a ayudar.
Pedir ayuda no es señal de debilidad sino de inteligencia: significa que hemos aprendido a reconocer nuestros propios límites y nos dimos cuenta de que necesitamos al otro para continuar.
Leído en la apertura del programa 147
lunes, 19 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
Eximio
Cuando aquel guitarrista alcanzó su notable técnica, todos comenzaron a referirse a él como un ejecutante eximio.
El día en que se supo que había matado a un colega por celos, todos comenzaron a referirse a él como un ejecutante exhumano.
El día en que se supo que había matado a un colega por celos, todos comenzaron a referirse a él como un ejecutante exhumano.
sábado, 18 de febrero de 2012
Si no fuera porque nos dejó su poesía
¿Qué decir, cuando el autor de la banda de sonido de nuestra vida acaba de dejarnos?
Es difícil.
Pero se trata de quién cantó cuando no pudo hablar y escribió cuando no pudo cantar. Se trata de Luis Alberto Spinetta.
El silencio no es entonces una opción, si es que aprendimos algo.
Tal vez si le hubiéramos creído a John aquello de que el sueño terminó, todo sería más sencillo.
Pero no. Le creímos a Luis cuando nos dijo que tenemos tiempo para saber si lo que soñamos concluye en algo. Y que el mañana es mejor, aun cuando estemos volando por el espacio y nos abrume aquella cosa tan nuestra de la nostalgia por la vieja, el malvón, los amargos y el café.
Se fue Luis, el amante de las palabras. Murió, y ellas también lo lloran.
Si no fuera porque nos dejó su poesía, que cosa horrible sería el mundo a partir de ahora sin el Flaco, sin las palabras y la música de Luis Alberto Spinetta.
Hoy haremos un homenaje a Luis, pero no proponiendo que le pongan su nombre a una calle o a una plaza, le hagan un monumento que termine siendo horripilante o lo conviertan en un personaje perfecto e impoluto, como algunos tienen por costumbre.
Este homenaje tiene que ver con lo que Luis produjo con su música y su poesía en todos nosotros.
Leído en la apertura del programa 62.
Es difícil.
Pero se trata de quién cantó cuando no pudo hablar y escribió cuando no pudo cantar. Se trata de Luis Alberto Spinetta.
El silencio no es entonces una opción, si es que aprendimos algo.
Tal vez si le hubiéramos creído a John aquello de que el sueño terminó, todo sería más sencillo.
Pero no. Le creímos a Luis cuando nos dijo que tenemos tiempo para saber si lo que soñamos concluye en algo. Y que el mañana es mejor, aun cuando estemos volando por el espacio y nos abrume aquella cosa tan nuestra de la nostalgia por la vieja, el malvón, los amargos y el café.
Se fue Luis, el amante de las palabras. Murió, y ellas también lo lloran.
Si no fuera porque nos dejó su poesía, que cosa horrible sería el mundo a partir de ahora sin el Flaco, sin las palabras y la música de Luis Alberto Spinetta.
Hoy haremos un homenaje a Luis, pero no proponiendo que le pongan su nombre a una calle o a una plaza, le hagan un monumento que termine siendo horripilante o lo conviertan en un personaje perfecto e impoluto, como algunos tienen por costumbre.
Este homenaje tiene que ver con lo que Luis produjo con su música y su poesía en todos nosotros.
Leído en la apertura del programa 62.
jueves, 9 de febrero de 2012
lunes, 23 de enero de 2012
Marcas
Hay quienes sobreviven por haber resistido y hay quienes sobreviven por haberse entregado. Se puede distinguir a los que resisten porque las marcas en la piel son más profundas cuando se ha sobrevivido luchando. A veces duelen y a veces lucen feas, pero más horribles son las marcas del alma, las que quedan por haber domesticado al deseo.
Leído en la apertura del programa 116, 270 y 402
Leído en la apertura del programa 116, 270 y 402
miércoles, 18 de enero de 2012
El paraíso
El paraíso está a la vuelta de la esquina. Pero la cuadra es larga y yo recién voy más o menos por la mitad.
Saludo a este vecino y a aquel. Miro las flores de los jardines -de los que todavía quedan-, y me da por mirar también a veces a los pibes jugando a la pelota o a los novios dándose el adiós que no quieren y prolongan con un beso más.
Miro alegre las ventanas abiertas y me pregunto por las cerradas, qué esconderán. Las hojas de los árboles todavía no caen porque falta mucho para marzo, y por eso el follaje verde meciéndose con el viento es todo un espectáculo en sí mismo que me atrae y me gusta mirar.
Y los autos y el empedrado y el agua que corre en los cordones y las baldosas flojas. Todo eso es parte del paisaje que me distrae, pero poco. No me olvido que el paraíso está a la vuelta de la esquina.
Leído en la apertura de los programas 125, 271 y 568
Saludo a este vecino y a aquel. Miro las flores de los jardines -de los que todavía quedan-, y me da por mirar también a veces a los pibes jugando a la pelota o a los novios dándose el adiós que no quieren y prolongan con un beso más.
Miro alegre las ventanas abiertas y me pregunto por las cerradas, qué esconderán. Las hojas de los árboles todavía no caen porque falta mucho para marzo, y por eso el follaje verde meciéndose con el viento es todo un espectáculo en sí mismo que me atrae y me gusta mirar.
Y los autos y el empedrado y el agua que corre en los cordones y las baldosas flojas. Todo eso es parte del paisaje que me distrae, pero poco. No me olvido que el paraíso está a la vuelta de la esquina.
Leído en la apertura de los programas 125, 271 y 568
lunes, 16 de enero de 2012
La decisión
Siempre quise escribir una historia que comenzara así: "Esta es la historia de... "
Pero me pone muy triste pensar que cuando termine de escribirla, será otra historia que se termina.
Cansado como estoy de historias que se terminan, he decidido dejar que la historia se escriba sola.
Pero me pone muy triste pensar que cuando termine de escribirla, será otra historia que se termina.
Cansado como estoy de historias que se terminan, he decidido dejar que la historia se escriba sola.
Leído en las aperturas de los programas 121, 291 y 447
domingo, 8 de enero de 2012
Imagina paraísos
"... Llegar al paraíso por la escalera de la sorpresa."
Ralph Waldo Emerson
"Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine."
George Lucas
La bruma se abandona como abriéndose al primer deseo, mientras en lo más alto del tajamar la figura le impone el sentido a tanto avance.Un hastío de marea que se rompe sin más orden que interrumpir prestamente la danza de brillos a partir de un estertor que no es inesperado, sólo está a destiempo.
El destino de la sorpresa, según parece, es el fin del no saber o del no querer, uno que se presenta sin anunciarse, para sellar con su impertinencia la rueda que cierra la cueva que es entrada de todos los temores.
Ironía de la mecánica de las sorpresas, se me hace que aquella que habilita el paraíso comienza por no esperar a que suceda, como con cualquiera de ellas. Imagina tu paraíso, entonces, y que salvados sean tus sueños mientras se apronta, libre, la sorpresa.
Leído en la apertura del programa 143
martes, 3 de enero de 2012
Apetencias
Yo vengo de la vida y voy hacia lo que resta
sólo conociendo de mis orígenes el anteayer de un linaje simple,
uno sin más pretensiones que dejar algo a quien viniera,
y que el siguiente tenga lo que le toque o, con suerte, quiera.
Y sin embargo todos ellos fueron y sintieron y pasaron
y desearon y vivieron y sufrieron sin dejar otro registro, según parece,
que el nervio hecho polvo vaya a saber uno durmiendo adonde.
Será cosa de apropiarse del hoy y de la próxima hora,
y con eso esperar el siguiente instante soñando con una certeza,
esa que le pertenece solamente a este ahora de respirar sin más.
Todo, según se ve, es transitorio, efímero y escapa al más simple control.
Pero como optimista sin remedio todavía aprecio aquella sensación,
la de permanencia y trascendencia que logro cuando a la gracia de tenerlo,
le añado mi sangre y mi apetencia, para nada fugaz,
de querer lo que quiero y quererlo mío y quererlo eterno.
Leído en la apertura del programa 189
sólo conociendo de mis orígenes el anteayer de un linaje simple,
uno sin más pretensiones que dejar algo a quien viniera,
y que el siguiente tenga lo que le toque o, con suerte, quiera.
Y sin embargo todos ellos fueron y sintieron y pasaron
y desearon y vivieron y sufrieron sin dejar otro registro, según parece,
que el nervio hecho polvo vaya a saber uno durmiendo adonde.
Será cosa de apropiarse del hoy y de la próxima hora,
y con eso esperar el siguiente instante soñando con una certeza,
esa que le pertenece solamente a este ahora de respirar sin más.
Todo, según se ve, es transitorio, efímero y escapa al más simple control.
Pero como optimista sin remedio todavía aprecio aquella sensación,
la de permanencia y trascendencia que logro cuando a la gracia de tenerlo,
le añado mi sangre y mi apetencia, para nada fugaz,
de querer lo que quiero y quererlo mío y quererlo eterno.
Leído en la apertura del programa 189
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Soy persona
¿Qué soy, sino momento, ambición, búsqueda, frustración, deseo?
Concepto inacabado, luz entre las sombras del permanente espanto
de ser esencia primitiva en búsqueda sin brújula del rumbo abandonado.
Vaya sortilegio en que ha caído aquel que ha alejado de su vista
lo efímero de los días, lo pasajero de las miradas, lo frágil del pulso,
lo vano de exigir en el humano virtudes de bestia mordiendo el cuello ajeno.
¿Quién dice que debemos ser perfectos en este valle de huesos raídos y secos?
Si es que puedo pensar bien, tender mi mano y recuperar lo perdido
seguramente tendré mucho más que un suspiro entre fin y comienzo,
entre sueño y vela, entre mi vida y mi muerte, entre el relato y lo oido.
Este manojo de tendones, fluidos, sentidos, piel y latidos llamado ser,
que pretende volar pero sólo lo puede en remanidos sueños,
es quien soy, quien puedo, quien quiero, a quien anhelo pero no llego.
A quien pierdo en la lejanía de ese horizonte que de continuo se retira
siguiendo el ritmo del universo y el preciso sentido de su geometría elusiva.
Sin embargo, a pesar de esto y de aquello, y del devenir del desvelo,
sigo buceando el sentido en mi ser, aunque lo humano me vaya en ello.
Leído en la apertura del programa 181.
Concepto inacabado, luz entre las sombras del permanente espanto
de ser esencia primitiva en búsqueda sin brújula del rumbo abandonado.
Vaya sortilegio en que ha caído aquel que ha alejado de su vista
lo efímero de los días, lo pasajero de las miradas, lo frágil del pulso,
lo vano de exigir en el humano virtudes de bestia mordiendo el cuello ajeno.
¿Quién dice que debemos ser perfectos en este valle de huesos raídos y secos?
Si es que puedo pensar bien, tender mi mano y recuperar lo perdido
seguramente tendré mucho más que un suspiro entre fin y comienzo,
entre sueño y vela, entre mi vida y mi muerte, entre el relato y lo oido.
Este manojo de tendones, fluidos, sentidos, piel y latidos llamado ser,
que pretende volar pero sólo lo puede en remanidos sueños,
es quien soy, quien puedo, quien quiero, a quien anhelo pero no llego.
A quien pierdo en la lejanía de ese horizonte que de continuo se retira
siguiendo el ritmo del universo y el preciso sentido de su geometría elusiva.
Sin embargo, a pesar de esto y de aquello, y del devenir del desvelo,
sigo buceando el sentido en mi ser, aunque lo humano me vaya en ello.
Leído en la apertura del programa 181.
martes, 20 de septiembre de 2011
El cántaro
Aquel era un cántaro muy especial: tanto lo esperó la fuente que al final se secó.
Leído en la apertura del programa 220.
Leído en la apertura del programa 220.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El tiempo y la piedra
La pequeña piedra toma una forma casual, la que al correr le moldea el agua. Simplemente tiene de su lado al tiempo y al tiempo deja hacer su trabajo.
En eso la piedra y yo somos diferentes: aunque conozca la forma de mi deseo y los días pasen y más claro pueda verlo, no tengo al tiempo obrando de mi lado.
Y si ansiara tener todo y aun el paraíso, finalmente tendría solo una utopía, triste consuelo: dejar correr el agua en mis flancos para creer que el tiempo decide lento en su lento paso.
Leído en las aperturas de los programas 188, 437 y 636
En eso la piedra y yo somos diferentes: aunque conozca la forma de mi deseo y los días pasen y más claro pueda verlo, no tengo al tiempo obrando de mi lado.
Y si ansiara tener todo y aun el paraíso, finalmente tendría solo una utopía, triste consuelo: dejar correr el agua en mis flancos para creer que el tiempo decide lento en su lento paso.
Leído en las aperturas de los programas 188, 437 y 636
viernes, 9 de septiembre de 2011
Una mueca sonriente
-Seguramente te resultará obvio, pero me di cuenta de que la vida está hecha de pequeños detalles.
Dicho esto, se llamó a silencio. Supo con absoluta certeza que ella había captado su mueca sonriente al decirlo, porque nunca jamás se le escapa un detalle. Es más, quién lo había educado en el delicado arte de captar lo sutil y transparente de los pequeños gestos había sido justamente ella: aquella nota escrita y enviada a tiempo, esa mirada de aprobación, un suspiro antes de una respuesta complicada. En fin, detalles.
Él había consumido casi la mitad de su vida -al menos, esa parte del total que suponía viviría- mirando, buscando, intentando asombrarse con los grandes momentos, las situaciones espectaculares, las respuestas resonantes y hasta los regalos sorprendentes. Pero claro, siempre llegaba a la misma conclusión:
-Es lindo, pero...
Ahora que comprendía los secretos de la sutileza y la maravilla de los detalles, disfrutaba detenerse ante las pequeñas cosas, los bellos instantes o los cruces casuales -como aquella vez que se quedó absorto mirando como un joven hacía un cisne con el papel metalizado de los cigarrillos y se lo regalaba a su chica, que lo agradecía como si hubiese recibido el diamante más brillante del mundo. Pero él no admiró en ese momento la destreza del muchacho, claro, sino la belleza de los detalles: la perfección del cisne de papel, la expectación de ella ante el artista creando, la cara del enamorado delatando su enamoramiento.
Tal como él suponía, ella advirtió aquella mueca, pero como especialista en detalles que era también se dio cuenta de que él se había escapado ensimismado en aquellos pensamientos y estuvo a punto de reprocharle:
-Si, y sería un buen detalle que te quedes aquí conmigo en vez de perderte en tus grandes historias y recuerdos.
Pero no, no se lo dijo. Después de todo, él había dicho una gran verdad y ella no quiso perderse el detalle de sentir cuanto disfrutaba de verlo así, con aquella mueca sonriente.
Leído en la apertura del programa 218.
Dicho esto, se llamó a silencio. Supo con absoluta certeza que ella había captado su mueca sonriente al decirlo, porque nunca jamás se le escapa un detalle. Es más, quién lo había educado en el delicado arte de captar lo sutil y transparente de los pequeños gestos había sido justamente ella: aquella nota escrita y enviada a tiempo, esa mirada de aprobación, un suspiro antes de una respuesta complicada. En fin, detalles.
Él había consumido casi la mitad de su vida -al menos, esa parte del total que suponía viviría- mirando, buscando, intentando asombrarse con los grandes momentos, las situaciones espectaculares, las respuestas resonantes y hasta los regalos sorprendentes. Pero claro, siempre llegaba a la misma conclusión:
-Es lindo, pero...
Ahora que comprendía los secretos de la sutileza y la maravilla de los detalles, disfrutaba detenerse ante las pequeñas cosas, los bellos instantes o los cruces casuales -como aquella vez que se quedó absorto mirando como un joven hacía un cisne con el papel metalizado de los cigarrillos y se lo regalaba a su chica, que lo agradecía como si hubiese recibido el diamante más brillante del mundo. Pero él no admiró en ese momento la destreza del muchacho, claro, sino la belleza de los detalles: la perfección del cisne de papel, la expectación de ella ante el artista creando, la cara del enamorado delatando su enamoramiento.
Tal como él suponía, ella advirtió aquella mueca, pero como especialista en detalles que era también se dio cuenta de que él se había escapado ensimismado en aquellos pensamientos y estuvo a punto de reprocharle:
-Si, y sería un buen detalle que te quedes aquí conmigo en vez de perderte en tus grandes historias y recuerdos.
Pero no, no se lo dijo. Después de todo, él había dicho una gran verdad y ella no quiso perderse el detalle de sentir cuanto disfrutaba de verlo así, con aquella mueca sonriente.
Leído en la apertura del programa 218.
lunes, 5 de septiembre de 2011
La esperanza
Si la esperanza es lo último que se pierde, trataré de caminar por lugares más bien iluminados. No vaya a ser que se me caiga en algún lugar oscuro y no la encuentre más.
Leído en las aperturas de los programas 115, 255 y 470
Leído en las aperturas de los programas 115, 255 y 470
Tatuaje
Se lo cruzó de nuevo después de tantos años, al entrar en el perfil de un amigo en común para saludarlo por su cumpleaños. Fue ella quién se animó a abrir el juego, un poco porque tenía cosas para decir y otro poco porque intuía que él no lo haría. Siempre supo que pueden olvidarse muchas cosas de una vieja historia pero no las manías que ambos se toleraron alguna vez al son de ese amor de primavera.
- Tenía ganas de charlar con vos -le dijo-, quizás como una manera de reconciliarme con un momento de nuestras vidas. Fuiste el primero con el que experimenté muchos sentimientos nuevos. Y eso, como un tatuaje, está.
Conversaron un rato; se dijeron cosas de chicos con lenguaje de adulto y se despidieron hasta otra vez. Seguramente será mucho antes de lo que ellos mismos se imaginan.
Leído en la apertura de los programas 191 y 269
- Tenía ganas de charlar con vos -le dijo-, quizás como una manera de reconciliarme con un momento de nuestras vidas. Fuiste el primero con el que experimenté muchos sentimientos nuevos. Y eso, como un tatuaje, está.
Conversaron un rato; se dijeron cosas de chicos con lenguaje de adulto y se despidieron hasta otra vez. Seguramente será mucho antes de lo que ellos mismos se imaginan.
Leído en la apertura de los programas 191 y 269
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