domingo, 7 de septiembre de 2014

Naturaleza inversa

El gusano está asustado porque le rodearon la manzana.
Y una cebra se enamora de la senda peatonal.
El sapo no convence a una princesa desencantada.
Y la mosca que cayó en la sopa era sólo una obsesión.
Las hormigas extrañan a Möbius y lo culpan a Escher.
Y la gallina que quiere ser primera quiebra los huevos.
Un mono está empeñado en ser mejor que Shakespeare.
Y una serpiente se suicida comiendo su propia cola.
El gato está pensando en probar que su dueño cae parado.
Mientras el perro espera a que un auto lo corra a él.
El caballo está triste porque no lucen sus dientes.
Y el burro se duerme y sueña con ser pequeño, peludo, suave.
El elefante teme no recordar y se ata un hilo en su pata.
Y el chancho le busca sin suerte la ranura al hombre.
El pez distraído muere ahogado al salir a jugar.
Y el toro matador arroja a la tribuna la oreja del torero.

Leído en las aperturas de los programas 192, 286 y 583

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Frente a sus ojos

-Qué extraño, -pensó al sentir esa particular mezcla del frío acero penetrando con fuerza masculina por su espalda con la tibia línea de sangre corriendo hasta su muslo- dicen que en momentos como este uno ve pasar toda su vida frente a sus ojos. Sin embargo, yo solo puedo verla a ella y pensar en ella.

La idea no pudo menos que dibujarle una sonrisa en el rostro, mientras caía y a pesar del dolor.

-¿De qué te ríes? -vociferó al notarlo, el perpetrador.
-Eso es algo que también te robé -le dijo, y cerró los ojos.

Leído en la apertura del programa 195

martes, 2 de septiembre de 2014

Medicina para mi pterodáctilo

Aunque es sabido que el género se extinguió hace ciento cincuenta millones de años, mi nuevo amigo el pterodáctilo parece ignorarlo: se posa en el balcón de mi ventana todos los días al atardecer. Un poco por la altura -un balcón en el piso veinticinco frente al parque está suficientemente alejado de los ruidos de la calle y las miradas entre aterradas y curiosas de los vecinos- y otro poco por los trozos de pescado que comencé a dejarle apenas noté su presencia, día a día fue ganando confianza hasta aceptar mi cercanía.

Confieso que la hilera de dientes cónicos que decora su pico y la imponente imagen de sus alas abiertas a pleno cuando se posa en la baranda -a simple vista podría calcularle metro y medio, dos metros de envergadura- me intimidaban bastante al inicio de nuestra relación. Digo relación, por llamar de algún modo a este encuentro y sortear así el abismo de millones de años que existe entre nosotros. Pero finalmente noté que, bien alimentado y cuidado, no representaba sino una compañía curiosa y amigable.

Aquel día en que llegó lastimado yo noté enseguida que algo andaba mal al ver el esfuerzo que le tomó alcanzar el borde de la baranda. Primero pensé en un accidente: se habría enredado con los cables del trole o con los de luz. Pero luego noté las mordeduras. Evidentemente, el grado de domesticación que había alcanzado en su incursión diaria a mi balcón lo había llevado a acercarse demasiado al parque -tal vez para beber agua de la enorme fuente central- en dónde, los vecinos lo sabemos, vive una gran cantidad de perros callejeros que, seguramente envalentonados en la jauría, atacaron a mi amigo jurásico. Suelen no intimidarse ante nada. 

Cuando lo llamé a Darío, el veterinario que vive en el 5to. B, reconoció luego de sobreponerse del susto de la primera impresión, que no había adquirido en la universidad los conocimientos necesarios para atender a semejante bestia. Con total naturalidad me pidió el celular y llamó a su amigo David el paleontólogo -quién en menos de diez minutos estaba tocando el timbre del portero- y juntos elaboraron de buena gana, entre asombrados y extasiados, un diagnóstico y su tratamiento.

Ahora mi visitante de cada tarde se ha convertido en un amigo convaleciente que requiere de mis cuidados y anotaciones, reloj en mano, para no olvidar darle su medicina.

A veces me consuelo pensando que podría haber sido peor. Que fuera un gato, por ejemplo.

viernes, 29 de agosto de 2014

Un final

Todo comienza con un final, según se ve.
El nacimiento, que es el final de un parto con sus miles de incertidumbres.
El anhelo, que atosiga al ahora carente que vio el fin de la pertenencia.
El recuerdo, que comienza con una pérdida que es también el fin de algo. 
Y la soledad, que es el fin del amor.
Y el amor, que termina con la soledad.

Leído en las aperturas de los programas 189, 318 y 606

viernes, 8 de agosto de 2014

Apelativo

Si en verdad temes sufrir de una cierta obsesión cada vez que sucede que te enamoras, recuerda que el apelativo La Maga ocurre muchas veces en Rayuela.

Unas cuatrocientas ochenta y cuatro veces para ser exactos.

Leído en las aperturas de los programas 187 y 480

jueves, 24 de julio de 2014

De mí mismo

Soy cada ladrillo de mi propio muro y también soy cada una de mis muchas grietas. Y soy también cada mancha en mi propia pintura ajada y vieja.

Y soy la argamasa que me une y hasta la misma arena que es mi propia esencia.

De ese muro soy también el cimiento y el talón, la coronación y la puntera. Y me revisto de mí mismo como puedo, porque todo eso también soy.

Soy mi propio muro, pero también soy a quien protejo. No de los otros, sino de mí mismo.

Leído en la apertura del programa 186

miércoles, 16 de julio de 2014

Orgullo mundial

Tal vez si bombardean la tanda con publicidades de maestros dando clases en las escuelas y trabajando en sus propios hogares para completar la tarea del día, mientras una bandera flamea en el horizonte y un locutor imposta pasión en un mensaje cargado de lugares comunes sobre la argentinidad y el coraje, y los padres se juntan en las puertas de las escuelas a declamar el orgullo que sienten por aquellos que educan a sus hijos, y un presidente los reúna a fin de año para decirles a voz en cuello el orgullo que siente por ellos, tal vez recién entonces este pueblo tan emotivo, frágil y vulnerable entienda de una vez por todas, que la educación es importante.

Fuente de la imagen: Educación y sociedad

Leído en la apertura del programa 339

sábado, 12 de julio de 2014

Acusación

Mirá que vos, justamente vos, con todo lo que me conocés y con todo lo que yo te quiero, vos me vengas a acusar a mí de esta manera.

A mí que gasté los tamangos transitando los pasillos de los tribunales de la vida y encaré a los jueces más adustos y severos y todos ellos sentenciaron mi inocencia en tal asunto.

A mí que escribí cientos de páginas relatando mi historia en épicos poemas refutando la fea acusación y demostrando su falsedad.

A mí que he hecho tantas cosas en mi vida que desmienten ésta tu ingenua creencia.

Mirá que vos, justamente vos, con lo que yo te conozco y vos me querés, me vengas a acusar a mí, justamente a mí, de inteligente.

Leído en la apertura del programa 183 y 258

martes, 17 de junio de 2014

Clavas al aire

Hálito de luz en soberbia estela
traza sus penas sobre una línea blanca,
tanto que se allana en solitaria espera
más por certidumbre que por miel.
Y si en malabares lanza las clavas al aire
un mago de enero que se niega al llanto,
tendremos una voz para desligar la pena
o esperar otros vientos para trazar la piel.
Si ahora río y más tarde ya no siento
sin confiar en la brisa de aliento tan largo,
tu mañana, mi abril, tu letargo y mi viento
quedarán perplejos en su cierta sed.

Leído en las aperturas de los programas 180 y 357

lunes, 9 de junio de 2014

Larga distancia

-El lunes paso, cierro y me llevo todo- dijo, y cortó la llamada de larga distancia.

Noté que no intentó siquiera esperar mi reacción del otro lado de la línea, que por otra parte había sido hasta entonces sólo silencio, porque no hacía otra cosa que pensar en que era viernes y tenía nada más y nada menos que tres días para comenzar de nuevo con mi vida.

Otro nuevo comienzo, tan incierto y atractivo como lo son siempre.

Leído en la apertura del programa 182

lunes, 26 de mayo de 2014

Tabaco

Hay dos cosas que me están matando: el tabaco y tu cuerpo.

Uno de ellos es un vicio atroz que me consume cada vez que me lo llevo a la boca.

El otro es, esencialmente, humo.

Leído en las aperturas de los programas 177, 328 y 561.

sábado, 24 de mayo de 2014

Grieta abierta

Un extraño viraje obligado frente a aquella oscura grieta. 
Una tan abierta y súbita, que sobreviví apenas.

Es una boca de tinieblas que no aplaca siquiera este brillo,
destello que apacigua y apaga la vena abierta.

Un viaje hacia la libertad que es un recorrido a plena luz,
parece cierto cuando me dice qué hacer con este miedo lastre.

Y como todo viaje, se parece tanto este periplo mío
a un sacrificio en ciernes y su descarnado alerta.

Pero algo sería tan doloroso como negar mi suerte:
dejar que la vida siga, áspera de tan inerte.

Leído en las aperturas de los programas 185 y 602.

viernes, 16 de mayo de 2014

Keep calm?

Keep calm. Mantén la calma y posterga en paz.
Tómalo con calma. Take it easy.

"Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. 
Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer."

Dieciséis mil millones de dosis lo garantizan,
una por cada dólar ganado en el último mes.

"Nosotros te empastillaremos", avisa la Reina,
olvidándose del juego una vez más.

No es fácil comprender hasta dónde llega la madriguera
si uno piensa en las antípodas mientras está cayendo.

Leído en la apertura del programa 175

lunes, 5 de mayo de 2014

Escritas de nosotros

A modo de paréntesis entre dos cielos, el de verte ahora y el de abrazarte luego, hay ausencias que se corporizan en el sólo acto de pensarlas.

En aquel milagro todas las formas parecen posibles. Cómo si estuvieran escritas de nosotros.

Leído en la apertura de los programas 174, 250 y 508

Fin

El día en que me abandone la inspiración, ese día me sentaré y no escribiré lo siguiente.