Su madre le advirtió, -Vos sabés como son los yanquis, es peligroso.
No pudo resistir la carcajada. Por primera vez un argentino emprendería semejante aventura y sabía que el entrenamiento sería peligroso, el despegue sería peligroso, ¡el alunizaje lo sería más todavía! Pero a ella, una militante de antaño, solo le preocupaba el peligro de estar entre yanquis.
-¡Qué linda es mi viejita! -pensó para sí. -¡Pero no! Habrá muchos otros peligros que enfrentar, mucho peores que los propios yanquis -le espetó.
-Tomate un mate, que allá no vas tomar y en la Luna, menos -dijo la señora, como en un lamento.
-Mirá, mañana viajo para allá y en un mes salimos para la Luna. Yo te voy a ir mandando fotos para que veas qué lindo y qué seguro es todo aquello. La NASA no juega con estas cosas, se toman todo muy en serio y va a salir todo bien -intentó tranquilizarla.
-Si, como si no se hubiera muerto nadie, hablás vos.
-Bueno, esos fueron accidentes y se supone que resolvieron lo que había que resolver para que no pase de nuevo.
-¿Ves? Entonces los peligrosos son los yanquis -insistió. -No el cohete ni la Luna. Los yanquis. Vos cuidate, nene...
-¿Vos que te creés? -la interrumpió, -¿que me van a confundir con Fidel o con Sadam?
-Y, morochito sos -dijo, y amagó una sonrisa, pero no estaba de ánimo.
La señora agachó la cabeza, resignada. No había nada para agregar y tratar de convencerlo. Reconocía que, efectivamente, sería un gran logro no solo para él sino para el país. Solo se limitó a decir,
-Dale, andá, pero no te olvides de mandarme las fotos.
Un mes y una semana después le enviaron una foto que sería la última. Lo mostraba en la Luna, recostado sobre una roca y con una banderita celeste y blanca en una mano. En la otra tenía una foto que se había tomado con ella hacía algunos años. La que guardaba en la billetera.
La señora no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas, con sincera emoción. Fueron esas lagrimas las que le impidieron ver el vidrio roto del casco espacial.
Era ese justamente, el efecto deseado por los peligrosos yanquis.
