sábado, 27 de junio de 2015

Una flor en pleno invierno

Una flor en pleno invierno
nació y floreció más allá de cualquier predicción
y de toda expectativa.
Porque...
Nada duerme en este mundo
sólo espera su momento.
Una flor en pleno invierno,
mis ansias o la desesperación
por verla crecer, no cuentan.
Todo tiene su tiempo y sólo espera, empero,
su momento.

Leído en las aperturas de los programas 232 y 471.

sábado, 20 de junio de 2015

Universo

La luz de aquella estrella viene viajando desde miles de años de distancia.

Me recuerda al brillo de tus ojos en mi universo.

Leído en la apertura del programa 231.

sábado, 6 de junio de 2015

De una vez por todas, humanos

Que tu mano se levante para el saludo cordial. Y que se extienda para estrecharla con el otro. O para sembrar.

Que tu voz se alce para el clamor conjunto por una vida mejor, contra las injusticias.

Que la violencia sea sólo una palabra en el diccionario. Y en desuso.

Sin versus. Sin hombres contra hombres, hombres contra mujeres, mujeres contra mujeres, mujeres contra hombres, niños contra niños, niñas contra niñas, todos contra los animales.

Seamos de una vez por todas, humanos.

Leído en las aperturas de los programas 229 y 313.

sábado, 30 de mayo de 2015

Desayuno

Puse la manteca y la miel sobre la mesa, y preparé las tostadas, cuidando de cortar el pan como a vos te gusta.

Hice dos, pero hoy fueron demasiadas.

sábado, 16 de mayo de 2015

Antídoto

Me enfadan aquellos que escriben con la mano acerca de las vergüenzas ajenas y borran con el codo las vergüenzas propias.

Me enoja la deslealtad. En el deporte y en cada aspecto, situación y etapa de la vida.

Pero también me ofenden aquellos que sacan chapa para defender lo indefendible: los políticos que explican lo inevitable de la pobreza, los científicos que aluden a otras causas de muerte según quién firma sus cheques, los especialistas que explican lo especial de ellos mismos. Y el veneno de la soberbia en el sistema circulatorio social.

Creo en el antídoto: trabajo, cooperación, colaboración, ganas, creatividad, esperanza y sueños. Hacer sin quejarse y reclamar sin humillarse. Y sobre todo hacerlo con mucho, mucho amor.

El futuro, agradecido.

Leído en la apertura del programa 226.

jueves, 14 de mayo de 2015

Raudo corre el viento

¿Qué pena me traerá el viento,
que raudo corre de tan lejos?

Viento que gime viento.
Viento que llega viendo.
Viento que corre presto
rezando por llegar a tiempo.

¿Qué pena me traerá el viento,
que raudo corre de tan lejos?

¿Por qué se apresura tanto?
¿Se apresura leve de peso?
¿O será que trae otros vientos?
Suma de viejos vientos viejos.

¿Qué pena me traerá el viento,
que raudo corre de tan lejos?

Leído en la apertura del programa 228

miércoles, 29 de abril de 2015

Vigilia a la espera del sol

Una, dos, tres veces.
Intento, juego, prometo.
Una, dos, otra vez.
Maneras, obsesiones
y una dulce caricia tibia
que recorre algún que otro recuerdo.

Cuatro, cinco, seis.
Sigo y sigo, vuelvo a empezar.
Cuatro, cinco, uno más.
Velos que caen suavemente
dejando nada al descubierto.
Vigilia a la espera del sol.

Siete, ocho, nueve,
vamos, miremos dentro.
Siete, ocho y otro,
alguien guardó allí el tesoro.
No habrá oro ni diamantes,
pero bastará para usted y para mí.

Diez, once, doce.
Una cuenta, otra más.
Diez, once y en un tris, todo
que antes de ser ya era de cierto modo.
Relato de sordos contado en susurros
para un grupo solitario que no tiene voz.

Leído en la apertura del programa 230

domingo, 26 de abril de 2015

De cabeza

Debería poner de cabeza mi reloj de arena y comenzar de nuevo. Tantas mentiras ajadas y deslucidas compitiendo por la silla del juez contra verdades ilustres y desconocidas, terminaron por fatigar hasta las arenas del tiempo. Es cierto que cayeron sin pausa, tal su naturaleza, logrando completar un tiempo tan inexacto como inexorable y lapidario.

Debería poner de cabeza mi reloj de arena, sí.

¿Quién diría que un fino sedimento de prestigio mal habido, uno que se entrega a una inexorable caída sin mayor esfuerzo, me pondría en tal aprieto? Pero no es esa una tarea del reloj o la arena, ni del vidrio que lo contiene o su estructura de madera. Parece ser una labor que me corresponde, la de ponerlo de cabeza y permitir que el tiempo siga su curso. Porque estar detenido no es lo suyo.

Leído en la apertura del programa 225.

sábado, 18 de abril de 2015

Switch olvidatorio

Hagamos como sí.
Como si no hubiera nada más importante que uno mismo.
Como si el cuerpo y el alma nunca pudieran separarse.
Hagamos como si un gran amor alguna vez fuera a repetirse.
Hagamos como qué.
Como que la vida no le pasa a uno una sola vez sino muchas.
Como que tenemos un switch olvidatorio y no habrá luego arrepentimiento.
Hagamos como que cualquier dolor es pasajero y también liviano.
Dale, entreguémonos a una dulce ignorancia.
Y dejémonos llevar.

Leído en las aperturas de los programas 222 y 474.

sábado, 11 de abril de 2015

Indecencia en la polis

Se dice que la política es una especie de virtud que resuelve los problemas propios de la convivencia colectiva, en la búsqueda del bien común.

Pero claro, tanta utopía debía ser contenida y aun contradicha de algún modo, no sea cosa.

Por eso también existen los políticos.

Pero déjeme decirle que usted y yo y nuestro vecino, todos somos políticos, etimología mediante, porque somos ciudadanos de la polis, nuestro espacio a compartir con otros. Más que de un lugar, se trata de pertenencia.

Cuándo, en qué momento nos condenamos al ostracismo -a nosotros mismos, sí-, es difícil saberlo. De aquel animal político del que habló Aristóteles sólo nos queda la aparente libertad de entregarle las cuestiones de la polis a un animal que las destrozará y devorará convenientemente y a su antojo, de acuerdo a sus necesidades y las de su cría.

Del resto se espera entrega y poco más: sumisión, desidia, conveniencia, egoísmo. Indecencia en la polis.

Tal vez la respuesta esté en intentar, al menos eso, ser más ciudadanos y menos políticos.

Leído en la apertura del programa 221.

sábado, 14 de marzo de 2015

Dueños

Puede que el tiempo y el espacio sean infinitos, pero no para mi un simple mortal. Por cargar tanto pasado casi no me queda espacio para el futuro, y paso mis días buscando huecos para colocar el presente. En eso se me va la vida.

Si me piden tiempo no doy, porque no es mío. Y si por alguna razón debiera darlo, seguramente será prestado. Antes, una advertencia: el tiempo vuela en un vuelo continuo, desaparece y se hace imposible de hallar tal como era.

Vendrán entonces quienes dirán que lo lamentan, que no sabían, que cuánto darían por haber estado, que ya es demasiado tarde, etcétera.

Exactamente como cuando el amor lamenta el tiempo negado una vez que ha partido.

¿El tiempo es cruel, o lo somos nosotros que nos creemos sus dueños?

Leído en las aperturas de los programas 219 y 567.

viernes, 13 de marzo de 2015

Porque sueña

Una flor,
un temor remanente
y el candor,
la silenciosa marcha
de los rectos.
Un rencor
de vívidos reflejos
y la razón
en desigual lucha
y sin peso.
Sedición
en una larga noche,
siendo
una remanida urgencia
por aromas secos.
Y volver,
dejando la senda abierta,
la ilusión
de una roca muy ligera
porque sueña.

Leído en la apertura del programa 217.

jueves, 12 de marzo de 2015

La sombra de Hiroshima

Tan fugaz reflejo del odio y a la vez una fuente, el origen de un todo convertido en nada.

Aquella luz me dolió de lleno y me dejó sin habla y sin aliento, y sin sangre y sin nervio. Sólo soy una sombra en la única pared en pié.

Cómo caminar entre los escombros siendo sólo una sombra, es la incertidumbre que corroe junto con la lluvia negra esta triste mezcla de átomos de carbo y pintura raída en que me convertí. Y noto que no, no puedo.

Y cuándo te detienes delante mío me miras, sientes el horror y hasta deseas llorar y lamentar mi suerte y maldecir al autor de tal barbarie. Pero luego tus propias sombras te recuerdan la necesidad de olvidar y lo haces, porque sabes que siempre habrá algún sufriente cerca y no es necesario detenerse en mi.

Es claro, la vida sigue su curso.

De todos modos no me importa. Ya no puedo sufrir, y sólo me queda esperar a que el tiempo lave esta sucia pared descascarada que me detenta.

viernes, 6 de marzo de 2015

Una lágrima envuelta en papel celofán

Una lágrima envuelta en papel celofán
a resguardo de dolientes ajenos.
Sin un lazo y sin misiva,
a nadie pertenece, es sólo mía.
Y hay suspiros en su envase original,
dos miradas devueltas sin reclamo,
decenas de dimes, diretes y callares,
y miles, millones de cielos color vos.
Bolsillos dispuestos a llenarse de todo,
cuerdas suaves a prueba de nudos,
y espejos demudados que se arrebatan
para cuando se termine la espera.

Leído en las aperturas de los programas 216 y 320.

sábado, 21 de febrero de 2015

Veredas

Gente inteligente, creativa y honesta, que conozco, respeto y aprecio, está en la exacta vereda de enfrente de otra tanta gente igualmente inteligente, creativa y honesta, que conozco, respeto y aprecio.

¿No será que el problema, en realidad, somos nosotros mismos y nuestras propias veredas?

Leído en la apertura del programa 215.