miércoles, 28 de enero de 2026

Solo míos

Perder para ganar, tal vez
de eso se trate la memoria.
Perder algunos lugares, objetos, promesas
por viajar, por renunciar, por vivir,
por dejarlos atrás para ganar otras vidas.
¿Podría haber amontonado
en aquellos rincones polvorientos
memorias, objetos y miradas,
de añorados tiempos idos?
¿Tendría hoy recuerdos para hermanar
con cosas desperdigadas por ahí,
esas inmóviles que solo ocupan espacio?
Seguramente. Pero son elecciones.
No lamento tanto haber perdido
aquella memorabilia acumulada
porque puedo dar por ganada más vida,
la que guardo aquí y cargo
con gusto en mi mochila.
Cualquiera puede guardar
objetos propios y ajenos,
pero nada como aquellos
que viajan conmigo,
porque somos ellos y yo,
vívidos recuerdos, solo míos.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Celosía

Todas las tardes se sienta a leer en su silla favorita, a la hora exacta en que el Sol se cuela por una rendija de la celosía. Como si fuera un compañero inquieto en la lectura, el rayo desaparece luego de instalarse a su lado por unos minutos. Pero al irse no lo extraña, sabe que mañana volverá a repetirse la escena, por un tiempo al menos, el que permite el capricho estelar de nuestra nave planetaria.

Ama esos momentos, por la coincidencia de aquel rayo, su silla mecedora y su libro preferido. Imagina, sin una sombra de duda, que son eternos.

Una cinta

Ato una cinta alrededor de un árbol.
Un extremo rodea el tronco,
El otro extremo rodea al Sol.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Ninguna estrella pidió estallar

Soy como aquella porción del infinito que percibe el observador casual cuando levanta su mirada hacia el cielo: estará viendo aquello que fue. Sucedería lo mismo si me observara, estaría viendo lo que fui, lo que pasó hace siglos o ayer mismo. Es el hoy pero no el presente. 

Así como aquellas estrellas murieron hace eones desapareciendo en alguna explosión antigua, y lo que llega de ellas es su luz atravesando la infinitud, así el brillo que ves en mi es lo que me queda de repetidos colapsos antiguos, breves detonaciones que le dieron forma a esto que soy, eso que suelen llamar presente. Pero solo es el hoy. 

No te apresures entonces, a emitir juicio sobre mi hoy sin saber en que rincón de mi universo se forjó esta luz. 

De las estrellas que estallaron ninguna pidió tal cosa, pero aún así no guardan rencores y siguen brillando a nuestros ojos hoy. Yo pues, también seguiré brillando, hasta que en algún lugar el tiempo y su sazón me apaguen.

Tal el destino del universo todo.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Esta vez tuve suerte

-¡Hola! -me dijo-. No te esperaba tan pronto, -aseguró sin el más mínimo gesto de agrado o sorpresa.

-Bueno, no es que yo estuviera apurado por venir. Pero aquí estoy, listo para entregarme en tus brazos...

-Andá, no me engañás, vos tenés siempre una intención en la manga, como un mago berreta al que no le quedan más trucos porque el público ya le adivinó todos.

-Mirá que sos jodida, ¿eh? Solo quería un poco de paz, dormir un rato y dejar que mi cabeza descanse. Después iba a arrancar de nuevo, pero te escuché llamar y vine. 

-¿Y cómo sabés que te llamaba a vos? ¿Quién sos? Te creés realeza y sos la Princesa de Margy. No te confundas, puraespuma, ese jabón termina siempre adentro de un cajón. ¡Uy, me salió en versito!

 -Ja, qué graciosa. En fin, con semejante recibimiento solo me queda retirarme con lo que me queda de dignidad, -dije, disimulando el enojo.

Estalló en una carcajada, tal vez porque pensó que la dignidad y yo no hacemos buena pareja, tal vez por su propio chiste del jabón, tal vez solo por pura maldad. Pero la muy infame no paraba de reir, podía escucharla aun a la distancia mientras volvía. 

Parece que esta vez tuve suerte, pude despertar. Malditas pastillas.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

El tiempo dirá

Tengo al tiempo guardado aquí
Entre los pliegues de mi piel
Y en los puntos y las comas
de mis relatos.
 
El tiempo abre mis interrogaciones
Y cierra mis exclamaciones.
Se distrae con mis antojos
Mientras me apunta con un dedo acusador.
 
Los granos de la arena de mi reloj
Son del tamaño de ladrillos
Que mientras caen, construyen
Y yo ya soy una ciudad amurallada.
 
He plantado árboles y plantas perfumadas
En su irregular trazado de caprichos.
Pinto paredes, además, del color del cielo,
Para imaginar que sus límites se expanden.
 
Alguien me dice 'tiempo al tiempo',
Pero ya sumo tantos tiempos
Que me empieza a faltar espacio.
Vaya paradoja, tiempo y espacio son infinitos.
 
Tendré que conformarme con colocar
Bien sujetos sus contentos,
Si es que tales cosas existieran.
El tiempo dirá.

Leído en la apertura del programa 689

martes, 11 de noviembre de 2025

Que anida y dormita

La trama de las palabras se entreteje
Con los hilos de cada uno de mis sentidos
Se viste en mí boca para finalmente
Desnudarse, no sin resistencia, en tus oidos
Entretanto ellas, las palabras, se palpan,
Se acarician gimiendo una respuesta
Y luego danzan, se abrazan, saltan y claman
Recrean en el aire aquella pregunta primigenia
Quién sabe, será que tal vez conocen el secreto
Que anida y dormita en una plegaria

Leído en la apertura del programa 686

domingo, 5 de octubre de 2025

Siglos

En el tibio reflejo de una luz antigua
se revela la sombra de siglos ciegos.
El tiempo se derrite como un reloj
en un cuadro de Dalí,
y la silueta plástica del pasado
intenta esconderse, pero es en vano.
No espero nada de su parte,
solo me importan las pinceladas
que el hoy practica en este lienzo
en el que se va retratando mi vida.

Leído en la apertura del programa 680

martes, 26 de agosto de 2025

Luz

Casi casi que termino de decidirlo
Las ventanas dejan pasar el Sol, veo,
y yo debería salir de las sombras y deleitarme con él.
Es lo que siento, es lo que quiero,
y allá voy, a encontrarme con un haz de mí.
¿O acaso no dicen los que dicen saber,
que todos somos un cachito de Universo?
Neutrinos y amores de primavera y energías varias
nos llegan y hacen, dicen, parte del Cosmos.
Así que, no me quedan excusas:
vengo de la luz y hacia ella, gustoso, voy.

Leído en la apertura de los programas 677 y 690

miércoles, 13 de agosto de 2025

Corre el río, corre la voz

Corre el río, corre la voz,
igual de veloz corre el viento,
como corre el tiempo 
y con él, mis días,
y corre en el reloj la arena 
y corre el agua entre mis dedos.
Corre el niño y vuela el barrilete 
y vuelve a correr el niño tras su pelota.
Y cuando yo me detenga
todo lo que vive seguirá, 
y seguirá corriendo,
cómo corre el viento
y también el agua y el niño 
y la arena y el tiempo.

Leído en la apertura del programa 675

viernes, 1 de agosto de 2025

Subibaja

Tratar de explicar el amor es 
como pretender explicarle a un ciego de nacimiento 
que significa mirar. 

Tratar de explicar la esperanza es 
como pretender saber cómo sería tu vida hoy 
al más pequeño cambio de situación o lugar.

Tratar de explicar la fe es parecido a 
hundirse en el lugar más profundo del océano
y hacer una cómoda estancia allí.

Ver, saber, respirar, así como tantas cosas en la vida,
no necesitan que les sea dado sentido, ofrecer una explicación
o tan siquiera mentarlos.

En este subibaja cotidiano los niños juegan
y uno, adulto distraído, comete el pecado 
de estar demasiado ocupado dando explicaciones.

Leído en la apertura del programa 671

martes, 24 de junio de 2025

Miradas somnolientas que atraviesan brumas

Una mirada, somnolienta ella, atraviesa la bruma. No sé si es la típica bruma del amanecer o la que crea mi confusión, pero lo cierto es que me permite ver apenas, de tan brillante. Quisiera sostenerla, pero no puedo. 

Pienso, siento, debo, creo, anhelo, nada me conforma y solo espero. ¿Me permitirá esa mirada avivar mi sueño eterno?

Cuento hasta diez, cien, mil, esperando que se espante frente a mi apatía. Pero no, seguramente alguna absurda esperanza le obliga a seguir intentando ahondar en mi ser, no sea que una pesadilla me aterre y me distraiga. 

Así suelen ser las miradas somnolientas que atraviesan brumas.

Leído en la apertura del programa 667

lunes, 23 de junio de 2025

The porsuit of happiness

Le pregunté a la inteligencia artificial, qué es la felicidad. Tanto conocimiento acumulado entre circuitos y cables, debería tener la respuesta definitiva, pensé, la que pensadores, filósofos, psicólogos y etcéteras explican pero sin expedir receta.

Me respondió, "la felicidad es un concepto multifacético que puede experimentarse de diversas maneras" y coso. Si, ya sabíamos. Mucho de artificial pero de inteligente, poco. 

La búsqueda de la felicidad siempre me sonó a reposición de inventario. A objeto por buscar y comprar en el shopping de las subjetividades que solo atiende unos minutos sin informar día y hora. A una cuasi-esperanza pendiendo de una vara frente a nuestros ojos, inalcanzable. 

En ocasiones, debo decir con inocultable orgullo, se me dio la fortuna de encontrarla. 

Usted, si tuvo la misma suerte, sabe que es breve. Pero también, que es fuerte, que es como una gloriosa emoción, tan profunda que parece imposible de perder, de tan bien guardada que se encuentra.

Si usted no la encontró aún, hablamos de la felicidad le recuerdo, esté atento porque no pasará ofreciéndose, ni se exibirá en un estante.

Seguramente estará en alguna mirada, en algún encuentro o en el descubrimiento de cuánto amor teníamos para dar. 

Leído en la apertura del programa 665

jueves, 12 de junio de 2025

Tristes tigres

En aquel lugar en dónde se extinguen los sentidos
ya no quedan reglas por quebrar.
Se fractura el honor así como se quiebra el hueso 
en un mismo acto, y nadie se duele, al contrario,
unos festejan y otros miran pero sin ver,
entienden poco y lo entienden mal.
Los titulares claman, "¡Qué vivan las extinciones!"
pero la bajada dice que sigamos leyendo, 
que solo somos tristes tigres comiendo 
de la mano del menos idiota.
No hay noticias reales, todo es ilusión,
y no queda nadie para advertirlo 
salvo las víctimas del circo
pero ya están muy viejos y callaron demasiado.

Leido en la apertura del programa 664

martes, 6 de mayo de 2025

Nevada mortal - Intro

(Escrito y leído por Cesar Fuentes Rodriguez, 
tomado del álbum Nevada Mortal 
del músico Marcelo Yakko)

No podía apartar los ojos de su figura, pero ante todo no podía dejar de escucharlo, de sorprenderme, de sopesar su relato como si se tratara de una fábula demente y no la aterradora realidad. 

Apareció de la nada, pero solo cuando acabó la narración entendí que esa era una prueba de la veracidad de sus palabras, el testimonio de una vida desquiciada. 

Contarte su historia ahora para mí una obligación, y esta historia empieza en Buenos Aires, una noche fría y fatal como ésta capaz de cambiar destinos. 

La noche de la nevada mortal.


Leído en la apertura del programa 658