jueves, 27 de febrero de 2020

Intuición

De todas las bestias,
el hombre.
Día y noche,
luz y penumbra,
sufre, soporta,
se angustia, es hombre.
Intuye, solo intuye,
que en este carnaval
duradero, una vida,
vestirá esa máscara
que se sujeta, frágil,
no a su rostro 
sino a su orfandad
y a sus deseos.
Y se pregunta
y no responde
porque niega, se niega,
y solo intuye,
porque es nada más
que un hombre.

Leído en las aperturas de los programas 440 y 531

sábado, 8 de febrero de 2020

Vez

Porque un día la ves
Esperando a la vida
Ella pasa, sencilla
Y va, así de radiante
Un día a la vez.

domingo, 26 de enero de 2020

Será

Mi aliento no se resigna
a la caída de las hojas.
Voy esperando a las estaciones,
que de seguro llegarán.
Mientras espero, deseo lo que vendrá,
Para que todo vuelva
sin pausa a ser, deseo.
Sin entregarme, deseo,
sin entregar.
Solo confiando, clamando,
sufriendo por la semilla que será.
Un cielo verde cargado de cielos,
será. Siempre será.

Leído en las aperturas de los programas 435 y 527

jueves, 19 de diciembre de 2019

Aunque

Uno porfía en vivir aunque la muerte aceche.
Día a día uno porfía, tentando a la suerte.
Uno la tienta a la mañana, pensando en el día
y vuelve a tentarla a la noche, insistiendo en la porfía.

Dos porfían en vivir aunque la soledad aceche.
Día y noche porfían, reviviendo lo inerte.
Tentando por dos sus cuerpos, soñando la vida,
intentando tentar sintiendo, insistiendo en la porfía.

Leído en las aperturas de los programas 433, 482, 555 y 660

domingo, 8 de diciembre de 2019

El enano en el reloj

Recuerdo de pequeño, en aquellos años de ingenuidad, de viejitos regalones con traje de color publicidad de gaseosa y camellos comedores de pasto, que teníamos en la cocina de nuestra casa un reloj colgado en la pared. Tanto me llamaba la atención, que un día pregunté como funcionaba y la respuesta de alguien de mi familia fue tan segura, tan contundente que no dejaba lugar a dudas: "tiene un enano adentro que pedalea en un aparato parecido a una bicicleta".

Acostumbrado yo a ver los enanos de jardín en casa de la tía Nely, aquello me pareció gracioso pero muy posible. El enano para mí pedaleaba, aún con el cable eléctrico tendido y conectado a la vista. Bendita sea la inocencia de la niñez.

Todo esto viene a cuento de que me levanté esta mañana y me miré al espejo. Lo primero que pensé fue, juro que sin intención, "enano, deja de pedalear, que te parió". 

No creo que me haga caso.

Leído en la apertura del programa 442

lunes, 2 de diciembre de 2019

La forma de la piel

¿Qué le dio forma a la piel?
¿Quién dibujó sus contornos?
¿Y cuál es el límite del continente?
¿Será que mi ambición
finalmente no descansa
aunque tu músculo duerma?
Se dibuja en cada línea mi suerte
y en tus perfiles se abre una senda.
Con cada gota que se desliza y cae
hay un pensamiento nuevo
dibujando en mis entrañas,
como cada vez que te sueño.

Leído en las aperturas de los programas 430 y 598

viernes, 15 de noviembre de 2019

Modos

¿Habrán cambiado las formas de extrañar, también? En el siglo XIX, servía oler mil veces una carta con su perfume. En el siglo XX, mirar mil veces su foto, ya ajada. En el siglo XXI... ¿el modo de extrañar será entrar mil veces en su perfil?

Leído en la apertura del programa 428

miércoles, 30 de octubre de 2019

Cartas

El apostador apuesta lo que tiene.
Baraja historias,
las reparte sobre la mesa.
Las cartas están a la vista.
Sabe, como todos,
quién es la banca
y que la casa siempre gana
aunque a veces tiemble o se demore.
Y sabe también lo que se juega
porque de un modo u otro
ese apostador es él mismo
y a la vez, todos nosotros.
Mira las cartas con atención,
las ordena a su modo
y en ese orden gana y pierde
según el destino o el azar,
en medida igual
aunque haga trampa.
Puede ponerle un nombre,
llamarla según su antojo,
pero no importa como la mente,
siempre será, con lógica,
su propia suerte.

Leído en la apertura del programa 429

lunes, 14 de octubre de 2019

El componente europeo

Dicen los expertos que el 56 por ciento de los argentinos tenemos un linaje parcial o totalmente indígena. Es decir que no somos tan europeos como creemos.

La cosa es que parece que parte de la historia queda registrada en el material genético que acarrean los humanos, y así se puede saber de dónde venimos. Según dicen, se leen los códigos inscritos en el ADN mitocondrial y en el cromosoma Y, que permanecen inalterables en las distintas generaciones. Una característica genética que no necesariamente se manifiesta con algún rasgo físico visible.

Por eso dicen que se sobreestima el componente europeo. Cuidado, entonces: el día del respeto a la diversidad cultural podría incluirte.

Leído en la apertura del programa 423

Adiós, señor

-Ya lo dijo el poeta, 'es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado'

-Entonces, señor, ¡usted jamás ha amado lo suficiente y mucho menos, perdido!

jueves, 26 de septiembre de 2019

Centro

¿Cuál es el centro del Universo?
¿En dónde lo encuentro?
¿En la pasión, en mi muerte,
en el tiempo?
¿Estará en este abrazo, en la sed,
en tu regazo?
¿Será que, aunque neutro,
es igual de necesario?
¿Será que por inalcanzable
no lo hallo?
¿Será que no es otra cosa
que tu cuerpo?
¿En dónde está,
cómo lo encuentro?
¿Será ese su secreto,
saberme en su búsqueda
pero no dar su paradero?
¿Cuál es tu centro, Universo?

Leído en la apertura del programa 421

martes, 17 de septiembre de 2019

Lápices

Aquella noche, la de los lápices, yo tenía la misma edad que ellos. Yo pude hacer mi vida, tener una carrera, formar una familia. Ellos no.

Argentina es un rompecabezas que no podremos terminar de armar. Demasiadas piezas faltantes.

Leído en la apertura del programa 419

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Introducción para un cuento que podría terminar mal

Esta historia comienza como comienzan muchas historias: con un muerto. Sí, allí estaba, era él, ¿quién lo diría?

A decir verdad, el asunto comenzó cuando él y yo hablamos más temprano por teléfono,

-"Al llegar a la Avenida, en la esquina con la cortada, doblá", me dijo por toda indicación. "Es la puerta descascarada con restos de pintura blanca".

El silencio de aquella noche sin gente y sin autos -insólito momento en esa Avenida tan transitada- cayó como plomo sobre la zona, tan oscura como la noche misma.

-"No me advertiste sobre esto", le respondí en mis pensamientos como si estuviéramos frente a frente.

Seguí caminando con la sola compañía de mi sombra, una aliada entregada sin embargo a los caprichos de un farol intermitente. Al escuchar mis propios pasos en el silencio me creí personaje de la novela que me desveló hace un tiempo. Una de misterio, era.

Al llegar a la puerta descascarada con restos de pintura blanca, dí tres golpes y al tercero la puerta se abrió sola. Ese hecho, más el agudo chirriar de los goznes, logró sacarme de mis pensamientos y, no lo puedo negar, advertí que más allá de esa entrada comenzaba una historia.

La luz fría, parpadeante, había preanunciado una igualmente fría bienvenida, tanto como la muerte misma. Que no era la mía.



Leído en la apertura del programa 450

lunes, 19 de agosto de 2019

50 años

Dicen las crónicas, revisando aquel pasado, que Woodstock marcó un final de época. Ya nada sería como fue en aquella década de los '60 rara, como encendida, llena de warhols y psicodelia y hippismo y flores en los cañones de los fusiles. Y también llena de palos y de dolor.

Los '70 del disco y el punk, los '80 del glam, los lánguidos '90 de Seattle y sus bermudas con botas, y los 2000 también, tampoco pudieron, no pueden igualarlo.

Pero están los jóvenes, como hace 50 años en Woodstock. Y como están hoy, sacudiendo angustias y desazones en este mundo abandonado. Pero no están solos y tristes, sino juntos.

Alguno dirá, no sin razón pero con rencor, que "el sistema" se los terminará fagocitando. Pero confiemos: están, crean, viven, esperan. Como muchos de nosotros todavía hacemos, a 50 años de aquella utopía de paz, música y amor.

Leído en la apertura del programa 415

miércoles, 14 de agosto de 2019

Con tu nombre

Caminando bajo la lluvia intensa, fría, evito romper los reflejos de neón en los charcos y las baldosas flojas, mientras me dejo abrumar por el aroma del agua, de la fronda y de la hierba del parque próximo. Siento que mis pensamientos pesan más que mi ropa ya mojada, y pienso en qué, cuándo, dónde. Logro perderme finalmente en la noche húmeda. Ya no tiene sentido volver a casa si mis pasos en soledad que te anhelan siempre, no pueden saciarse más que con tu nombre.

Leído en la apertura del programa 426